lunes, 8 de agosto de 2011

~Capítulo 9~

[POV Cris]

Fuimos con ellos a su hotel.

Carol, al fin, se había despertado. Estaba como perdida, pero estaba.

-Bueno, vosotras ahora os vais a dormir.-nos ordenó Harry.

-Sí, papá.-le respondí.

-¿Y vosotros?-preguntó Rebe.

-Vosotras vais a dormir en nuestro cuarto. Nosotros tenemos demasiadas cosas de qué hablar, aparte de que no necesitamos dormir.

-Pues yo me echaría una siestecita…-Harry le pegó una colleja a Danny.-Vale, mejor no.

Subimos todos a su cuarto.

-Bueno, os dejamos aquí. Nosotros estaremos cerca, vigilando.

-Sí,Harry.

-¡Dulces sueños!

-Sí,Danny, pues como sueñen con tu cara, van listas…

Danny le pegó a Tom un puñetazo en el hombro y cerraron la puerta tras ellos, no sin antes desearnos Tom dulces sueños de nuevo.

-¡Uff!-me dejé caer sobre la primera cama que pillé.-¡Tías! Yo aún no me creo todo lo que hemos vivido en tan poco tiempo…

-McFly, vampiros, McFly…-enumeró Rebe.

-Y Dougie…-aportó Carol.

-Sí, y Dougie y…¡eh!

Todas nos reímos.

Puse la cabeza en la almohada.

-¡Oh!¡Huele a Tom!-exclamé, emocionada.

-¿Sí, tía? ¡Haber!-Rebe intentó quitármela.

-¡No, es mía!¡Dios! ¡Esta debe de ser la cama de Tom Fletcher! ¡Y es toda mía!

Me estiré cual larga era para abarcar toda la cama.

-¡No, tía, que yo quiero más a Tom!¡Déjame un hueco!

-¡Qué me da igual lo que tú quieras, esta es mía!

Al final, Carol se enfadó y nos mandó callarnos. Como yo había cogido primero esa cama, se me adjudicó y Rebe se tuvo que quedar en la suya que según decía ella “Olía a gloria”. Me puse a pensar de quién podría ser su cama.

-Pero una pregunta…sino necesitan dormir…¿por qué las camas huelen a ellos?

-Querida Rebe, a veces eres muy ignorante. No necesitan dormir, pero pueden tumbarse, ¿sabes? No es una habilidad exclusiva de los humanos.

Por respuesta, me tiró su almohada que olía a Danny. Ya sabía quién olía a gloria y a quién pertenecía su cama. Hum, vaya.

-¿Carol? No dices nada…

Y con razón. Se había quedado dormida.

Eso de que te mordieran debía de ser muy cansado.

Suspiré.

Yo aún seguía igual y no sabía si quería…pero ellas sí y yo no. No me parecía justo.

Rebe y yo seguimos hablando, pero se nos cerraban los ojos.

Finalmente, nos quedamos dormidas. Yo con la cabeza metida en la almohada, respirando todo lo que podía de la fragancia de Tom.

Sentí una sensación extraña y me moví, pero no se iba.

Molesta, abrí los ojos, para ver la cabeza de Danny inclinada sobre mí. Pude verle con total claridad los colmillos.

Le metí un sopapo.

-¡Estúpido! ¡¿Qué pretendías hacer?!

-Au.-fingió que le dolía mientras se echaba la mano a la mejilla.

-¿Qué pasa?

Al gritar, había despertado a mis amigas.

-Nada. Que Danny ha venido a despertarnos y ya sabéis como soy yo con los despertadores.

-¡Ah, sí! Al último que tuvimos lo metiste en el horno para ver como se fundía.-dijo Carol.

-Fue muy divertido-asintió Rebe.

-Sí…vine a despertaros, sí.-asintió Danny.-Nos vamos a Bristol.

-Oh.-dijimos las tres.

-Así que venga, arriba y a vestirse.

-¡Sí!

Y corrimos a levantarnos.

-¿Qué Carol, te encuentras mejor?

-Sí, Danny, gracias.

-¡Mejor!

Le fulminé con la mirada.

Tenía que hablar con él muy seriamente de lo que había pasado.

-Me salgo fuera para que os podáis vestir.

-Qué considerado de tu parte, Danny.-le dije.

Este negó con la cabeza y salió fuera.

Una vez vestidas, entraron ellos a cambiarse.

Cuando estuvimos todos listos, nos montamos en su súper autobús y nos fuimos…¡a Bristol!

Estar encerrada con esos cuatro unas horas en el autobús fue una de las mejores cosas que me había pasado en la vida. No podría enumerar todas las tonterías que dijimos.

Llegamos a Bristol bien entrada la tarde.

Cogieron un cuarto para nosotras y otro para ellos. Estábamos viviendo un sueño. Y ese sueño tenía vampiros.

Estaba peleándome con Rebe por conseguir más perchas cuando llamaron a la puerta.

Carol fue a abrir, porque Rebe y yo estábamos demasiado ocupadas luchando con las perchas como si de espadas de Stars War se trataran.

-¡Cris, es para ti!

-¿Quién me busca?

Le tiré la percha a Rebe y corrí a la puerta.

Cual grande fue mi sorpresa al ver a Tom esperando fuera.

Corrí a abrazarle.

Quizás no lo haya mencionado nunca, pero soy muy cariñosa.

-¡Tom!¿Cómo tú por aquí?

-Pues…quería saber si querrías dar una vuelta conmigo.

Abrí los ojos desorbitadamente.

-¿Qué?¿Yo?¿Contigo? ¿Me lo dices en serio?

-Claro.

Y sonrió.

-No sé qué decir, me has dejado sin palabras…-dije, mientras intentaba recordar cómo se respiraba.

Haber, respira, inspira…¿y después? ¡Ah, no me acordaba!

-Di que sí.

-¡Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

Sonrió.

Cris no llores, Cris no llores.

Relájate…y sobretodo respira.

-¿Vienes, entonces?

-Contigo, al fin del mundo si hace falta, Tom.

Rió.

-No vamos a ir tan lejos, pero es bueno saberlo.

Le sonreí.

-Avisaré de que me voy contigo, para que se preocupen.

Asintió.

Me di la vuelta.

-¡Niñas, que me voy con Tom!¡No me esperéis despiertas!

-¡Eh!-oí gritar a Rebe, pero no oí lo que seguía porque cerré la puerta tras de mí.

Tom y yo echamos a andar y salimos del hotel.

Era el chico más majo que había conocido en la vida. Sí, vale, era mi ídolo, pero podía no ser amable y esas cosas.

Recordé como, al gustarme McFly, él era mi favorito, pero…un gif de Danny me hizo cambiar de idea. Ahora, una vez que había conocido a los dos, Tom volvía de nuevo.

-¿Te apetece ir a un Starbucks?

-¿Qué? ¿De verdad? Pero si no puedes beber café.

-Igualmente, me gustan los Starbucks.

-¡Yo siempre he querido ir a uno! Al venir aquí nos prometimos ir las tres…pero no hemos tenido ocasión.

-Pues vamos. Además, aunque no pueda bebérmelo…¡sí que puedo olerlo! Algo es algo.

Reí.

Desde luego, sabía hacerse querer.

Entramos a uno que había cerca.

Tom me dijo que había olido el café a distancia y por eso sabía dónde estaba.

Le felicité.

-¿Y aquí qué se pide?¡Hay unos nombres más raros…!-exclamé al leerlos todos.

-Atrévete con alguno.-me animó Tom.

-Uh, que miedo.¿Qué te parece un Mocca Frappuccino?

-Estoy de acuerdo. Total, si yo solo puedo olerlo…

Le puse una mano en el hombro con aire dramático.

-Sé que es duro,Tom, pero tú eres fuerte y podrás superarlo.

-Claro que sí.-se hizo una pausa.-¿De qué estamos hablando?

Nos reímos.

Pedimos lo que habíamos acordado, y, cuando iba a pagar, Tom se interpuso.

-¿Qué clase de caballero inglés sería si te dejara pagar?

-Uno que huele el café. Quita, yo me lo tomo, yo lo pago.

-No,no. Yo lo huelo, yo lo pago.

-¡No!-como veía que discutiendo no llegábamos a ningún sitio, propuse pagar a medias. Tom aceptó, como era de esperar.

Nos sentamos en una mesa, alejados del mundo.

Mejor, quería a Tom para mí sola.

-Voy a beber.-le informé.-¡Ah, quema!

-Normal, si es que bebes con ansía.

-Y me lo dice el que casi deja seca a mi amiga…¿eh?

Rió.

Bebí.

-Hum, me gusta.

-Sí, huele bien.

-Mejor sabe.

-Te creo.

-Yo a mí no.

Río ante lo absurdo de la conversación.

-Tom…¿puedo decirte algo?

-¿Y por qué no ibas a poder?

-No sé, porque me parece increíble todo esto. Quiero decir…yo hasta hace dos días era una chica normal, una fan más del montón…y ahora tú me estás escuchando y te estás tomando un café conmigo…

-Bueno, técnicamente, lo estoy oliendo.

Sonreí.

-Sí, bueno. Solo quería darte las gracias por todo.

-No, no hay nada que agradecer.

-No, pero es que yo quiero hacerlo. Muchas gracias por todo, Tom.

Sonrió.

Él sabía que estaba siendo sincera.

-Pues entonces, de nada.-le sonreí mientras bebía de nuevo.-¿Y qué era eso de lo que quería hablar?

-¡Ah, es cierto! Es sobre Danny.

Arrugó el entrecejo, formándose en su frente una preciosa arruga.

-¿Qué ha hecho?

-Esta mañana, mientras dormía, ha intentado morderme. Me desperté a tiempo de pegarle una bofetada y quitármelo de encima, pero…no sé, no me gusta.

-Entiendo. Este Danny…cuando se le mete algo en la cabeza, no hay quién se lo saque…

-Pues espero que se “algo”-marqué la palabra haciendo las comillas con los dedos-no sea yo.

-Pues me temo que así es.

-Vaya, supongo que si fuera otra cosa estaría contenta, pero siendo así…

-Pero no te preocupes-puso su mano sobre la mía.No recordaba de nuevo cómo respirar.-No dejaremos que Danny te haga nada.

-¿Y tú,Tom? ¿Tú no quieres comerme?

Necesitaba saberlo.

Retiró su mano de la mía. Me apené.

-No quiero hacerte daño.

Puse un puchero.

-Eso es un no…

-¡No mujer, no es eso!-rió.

-Reconócelo, lo que pasa es que no te atraigo sanguíneamente.

Reímos los dos.

-¡Claro que sí que lo haces!

-¿Sí,de verdad?

-Claro. Eres como un donut con relleno de mermelada. Bonito por fuera, sabroso por dentro.

Puse los ojos como platos.

-¿Emm? ¡Ah, perdona la comparación! Es que estaba viendo un cartel ahí que anunciaba uno así…

-¡Dios!-me salían estrellitas de los ojos de la emoción.-Gracias, Tom. Ahora me siento mucho mejor.

-Que maja. Toma, anda. Bébete mi café por mí.

-A tú salud.

-Bien.

-¿Puedo decirte otra cosa?

-Estoy aquí para lo que quieras.

-Dios, estoy por levantarme y ahogarte a abrazos.

-Adelante. Ya estoy muerto.

-¡Oins! Yo te como.

-Vaya, creía que era al revés.

Me levanté y lo abracé con fuerza.

Corrí a sentarme de nuevo.

-Quería decirte que me encanta tu voz, y tú en ti mismo, pero…que cuando cantas el estribillo de POV…me dejas sin respiración y me pones los pelos de punta. Despiertas en mí millones de sentimientos al mismo tiempo.

-Madre, qué bonito.

-Sí, tú sí que eres bonito.

Sonrió, mientras miraba hacia abajo.

-No me seas tímido, Tom. Entre nosotros hay confianza.

-Y café.-dijo, señalando los vasos de café.

-Y café, sí señor.

[POV Carol]

Oímos a Cris cerrar la puerta.

Rebe tenía una cara de querer matarla enormérrima.

-¡Tía!¡Pero que se ha ido con Tom!-me gritó, como si yo no tuviera oídos y no lo hubiera oído.

-Sí, ya lo sé.

-¡Pero,pero…!

Yo a Rebe no la entendía.

No quería estar con Tom por lo que le había hecho, pero sin embargo se cabreaba si Tom se iba con Cris. De verdad, no la entendía.

-¡Pues ahora, la dejo sin ninguna percha!-dijo, mientras le quitaba las perchas a Cris de encima de la cama y se las llevaba a su parte del armario.

Oh, qué pena. Seguro que Cris se ponía echa una furia cuando viera que no tenía perchas…sarcasmo absoluto.

Entonces, Danny, sin llamar, entró en nuestro cuarto.

-¡Eh!-nos dijo a modo de saludo. Miró en todas direcciones.-¿Dónde está la Pitufa?

-¿Cris? Cris se ha ido con Tom-le respondió Rebe.

-¿Qué? Espera…¿qué?

Yo asentí.

-Que sí, que se han ido a dar una vuelta o qué sé yo qué, como si me importara…-dijo Rebe.

-Hum…vale.¿Te vienes conmigo? He oído que por aquí hay una disco estupenda.

-¿Yo?¿Contigo?¡Toma, pues claro! Voy a ponerme algo decente…

-No, decente ya estás.

-¡Ah, pues vale!

Antes de irse, Danny se giró y se dio un golpe en la frente con la mano.

-¡Ah, sí! Que Dougie quiere hablar contigo, Carol. Dice que te espera en nuestro cuarto.

-¡Ah, vale!

¿Dougie quería hablar conmigo?¡Ohh! Por fin podría contarle eso.

-Nos vemos.

Y se fue, con Rebe.

¡Bien!A hablar con Dougie se había dicho.

Llamé a su puerta y fue corriendo a abrirme.

-¡Carol, qué sorpresa!

-Sí-dije. Como si no supiera que iba a venir.

-Vamos a hablar abajo. He visto un sitio estupendo.

-Vale.

Con él, a donde fuera.

-¿Y Harry?

-Ha ido a trabajarse más al gimnasio.

Reí.

-Que tío.

Salimos al jardín del hotel, el cual tenía un sillón balancín debajo de unos árboles.

-Me parece tan natural…-dijo.

-Me gusta.

Nos sentamos allí los dos.

-Bueno, verás, puede parecer raro, pero…ayer tuve unos…

-¿Sueños?- aventuré.

-Sí.-me miró extrañado.-¿Cómo lo sabes?

-Porque yo también los tuve.

-¿Y cómo…?

-Eras tú. Bueno, haber cómo lo explico…Estaba…Como metida en tu cabeza. Veía con tus ojos lo que tú viste…aquel día…en el camerino.

-Sí, yo… veía con los tuyos. Cómo te sentiste, cuando te ataqué y eso…incluso sentí el bocado que te pegué…

-Bocado…-reí.

-Lo siento.

-Sabes que ya está perdonado.

-Pero…no sé por qué ha pasado eso.

-Recuerdo que Peter comentó algo de una conexión…dijo que cuando un vampiro-arrugó la cara al oírme mencionar aquella palabra-muerde a una persona y la deja con vida, se crea un vínculo, una conexión.

-Y yo he bebido dos veces de ti.-dijo, con vergüenza.

-Exacto.

-Puede tener sentido.

-¿Has probado a preguntarle a Harry?

-No, primero quería hablarlo contigo.

-Oh.-hice una pausa.-Dices que soñaste…pero no puedes dormir…¿cómo, entonces…?

-Es cierto, no duermo. Son como unas visiones, o algo. Se me vino a la mente ayer como un sueño, pero no estaba dormido…

Le miré.

Aquello no parecía gustarle, y podía sentir que se sentía mal con aquello. Lo peor es que no sabía qué decirle para hacerle sentir mejor.

[POV Cris]

Salí del Starbucks riéndome a carcajada limpia con Tom.

-¿Y sabes lo que le dije?

-¿Qué?-le pregunté, secándome las lágrimas de los ojos.

-¡Eh, estamos en un país libre, si quiero llevar bigote, lo llevo!

-¡Jajajajaja!

Llegamos al hotel.

-Dios, Tom, me lo he pasado como nunca.

-Yo también. Hay que salir más veces a oler cafés.

Reí.

Entonces, vimos a Harry en la entrada del gimnasio.

-Voy a hablar con él, ¿vienes?

-No, Tom, mejor subo. Estarán deseosas de saber de mí.-dije, acordándome de pronto de mis amigas. Quería subir a contarles todos los detalles para darlas envidia. Bueno, solo a Rebe.

-Como quieras. Nos vemos luego.

-No lo dudes.-canturré, feliz mientras me dirigía a los anscensores.

Entonces, oí una risa familiar.

Y tan familiar que era.

La risa provenía de Danny, que entraba en ese momento con Rebeca por la entrada del hotel.

Juntos.

Los dos se habían ido juntos.

El corazón se me encogió al ver esa escena.

Juntos. Los dos.

Quería morir.O matar.

viernes, 5 de agosto de 2011

~Capítulo 8~

[POV Cris]

-¿Y ahora qué, Danny?

-Pues no sé.

-¿Hacia dónde corres?

-Ni idea.

-Ah, bien, bien. ¿Cuándo pararás?

-¿Ahora te parece bien? Así vemos donde estamos.

Así lo hizo.

Era un sitio al aire libre…bastante solitario, mal iluminado y… que no inspiraba confianza.

-Parece…-dije- un descampado.

-Muy agudo, Sherlock.

-¡Oye, que yo no me meto contigo!-le pegué un puñetazo en la espalda.

-¿A qué te bajo aquí y me voy?

-¡Ja! No eres capaz. Tú no eres tan cruel, no es tu estilo.

-No es eso. Es que si vuelvo sin ti, probablemente tus amigas me maten.

-Cuenta con ello, sino lo hago yo antes.

Entonces, Peter y su banda de causas perdidas aparecieron.

-Oh, espera…-le dije a Danny.-Si no me mata a mí este antes, claro…

No había que ser muy inteligente para darse cuenta de que echar a correr de nuevo no tenía sentido. Aquellos nos perseguirían siempre.

Peter nos bufó.

Danny me soltó y me bajé de encima suya.

Peter sonrió y avanzó un paso.

-Vamos, esto es innecesario.-se siguió acercando.-Tú solo dame a la enana y…

Danny le gruñó.

Espera…¿me había llamado enana? ¡Desgraciado!

Peter retrocedió.

-Vale, está bien. Como quieras. ¿Por las malas? Pues por las malas.

Se preparó para saltar sobre Danny.

-¡No!-grité, mientras corría delante de este y alzaba los brazos, en señal de protección.-No le hagáis daño. Danny, vete, venga. No te lo voy a tener en cuenta.

Este se limitó a arrastrarme tras él.

-Estúpido.-le dije por detrás.-Como te maten, te resucitaré y te mataré.

Peter sonrió, divertido.

- Jonny, Taka, ya sabéis qué hacer.-dijo.

Los dos asintieron con la cabeza y echaron a correr por donde habían venido.Peter se quitó su cazadora de cuero y la dejó en el suelo.

-Tú y yo.-le retó.-Quien gane, se la queda.-dijo, señalándome.

Le tiré de la camiseta a Danny.

-Danny, que no, deja que me coja y vete, vamos.

Giró la cabeza para mirarme.

-No voy a hacer eso.Además.-sonrió.-Puede ser divertido.

-Masoca.

En ese momento, Peter saltó sobre Danny y este me empujó para quitarme de allí. Salí volando unos metros.

-¡Bestia!-le grité desde el suelo.

Levanté la cabeza y vi a mi lado a Kevin y a Scott.

-Emm…¿hola?

Cada uno me cogió de un brazo y me levantaron del suelo.

-¡Eh, soltarme!

Empecé a dar patadas al aire furiosa, a la vez que me retorcía intentado liberarme, pero me agarraban como si tuvieran cepos en lugar de manos.

Danny había cogido un carrito de la compra abandonado allí y le estaba atizando a Peter con él, el cual corría en círculos.

Patético…pero Peter, digo, claro.

Entonces, Peter cogió el carrito y lo partió por la mitad, dando a Danny con una de las mitades.

A mí, claro está, querían obligarme a ver cómo Peter le hería.

Entonces, se me acercó el chico sin nombre y me alzó la barbilla para que le mirara.

-Derek, no la toques.-dijo Kevin.

-Sí, tío, que ya sabes cómo se pone Peter cuando eso.

-Pero ahora Peter está ocupado…¿o no?- Derek se giro y vio como Peter le pegaba una patada a Danny y este salía rodando.

Grité.

Derek se giró.

-Sí, definitivamente está ocupado.

-Pues si vas a hacerlo…

-Sí, ya sé Scott tío, ya sé. Un brazo me servirá.

Comprendí qué querían.

-¡No!-grité revolviéndome, pero no podía moverme.

Patée el aire con fuerza, pero sin fin.

Derek sacó la lengua y me chupó el brazo de arriba abajo.

-Arg, que asco.-dije.

Eso provocó la risa de Kevin y Scott.

Cerré los ojos. No me apetecía nada ver como sus dientes se clavaban en mi piel.

Pero, de nuevo, eso no ocurrió.

Abrí los ojos para ver a Derek salir volando por cortesía de una patada de Tom.

-¡Tom!-grité, emocionada.

Kevin y Scott me soltaron y caí al suelo.

Tom me levantó y corrió a ponerme tras él. Ya me estaba acostumbrando a esto.

Scott avanzó e hizo un amago de cogerme con el brazo y Tom le mordió.

-¡Ah!-gritó.-¡Me acabas de morder!

-No juego con la comida.-le respondió Tom.

Kevin y Scott buscaban cualquier punto flanco de Tom para tener acceso a mí, pero Tom no bajaba la guardia ni un momento.

Nos giramos para mirar cómo iban Danny y Peter. Este último iba reptando por el suelo, mientras se echaba las manos al estómago.

Danny y Tom cruzaron una mirada.

Tom se dio la vuelta y me agarró del brazo, tirando de mí.

-Vamos Cris, te sacaré de aquí.

-¡No!¡No me voy,Tom! ¡No podemos dejar a Danny solo!

-Danny se las apañará, vamos, ven.

-¡No!-grité, mientras me tiraba al suelo para que le fuera más difícil tirar de mí.

Finalmente, Tom se dio por vencido.

-Está bien, nos quedamos.

-Sí.

Ahora todos estábamos mirando la paliza que se estaban dando mutuamente Peter y Danny. Un sentimiento me recomía por dentro. Era culpa.

Danny estaba sentando en el suelo.

-Bueno…-dijo Peter con aires de superioridad. La verdad, se le veía hecho un desastre.-Parece que he ganado.

Levantó la pierna para darle una patada a Danny.

-¡No!-grité. Salí corriendo y me tiré sobre la espalda de Peter, pegándole puñetazos en la cabeza, espalda o donde veía.

Peter se echó hacia atrás con fuerza y caí al suelo de culo.

Se dio la vuelta, cabreado.

-¡Es la segunda vez hoy que me atacas por la espalda!

Sonreí. Había conseguido mi objetivo.

-¿Sí? ¡Pues no será la última!

Entonces, Danny le clavó la mitad del carro en la espalda.

Au. Eso, aunque fueras un vampiro, tenía que doler un rato.

Entonces, Tom apareció al lado y le pegó a Peter una patada en el costado, saliendo este volando.

-¡Y aléjate de ella!-le gritó.

Después, se giró hacia Kevin y los demás. Espera…Kevin no estaba.¿Dónde se había metido?

-Ya nos veremos.-dijo Derek, mientras echaban a correr en la dirección la cual había ido volando su líder.

-Uff.-dije,echando la cabeza hacia atrás..-Por qué poco.

Entonces, Danny cayó de rodillas al suelo.

-¿Danny?-le miré asustada y me levanté corriendo.-¡Danny! ¿Estás bien?-le abracé, pasándole las manos por el cuello.-¿Tú eres idiota o qué? ¿Sabes el susto que me has dado? ¿Te has hecho daño?¡Ni se te ocurra volver a hacer lo que has hecho, ¿me oyes?!

Entonces, sentí su aliento en mi cuello y le separé de un empujón.

-¡Definitivamente, eres idiota!-le grité, mientras iba hacia Tom.-¡Ha intentando morderme!-le expliqué a este.

-Joder, lo siento.

-Ya sé que lo sientes.-hicimos una pausa.-Pero, ¿te encuentras bien? Quiero decir, ¿estás herido o algo?

Sonrió.

-Hace falta algo más que un chulo para hacerme daño a mí.-se levantó.-Ale, ya está.

Entonces, recordé una cosa y le tiré del brazo a Tom.

-¡Chicos!¡Carol y los demás!

-¿Qué les pasa?

-¡Peter mandó a esos dos a por ellos!

De pronto, se acordaron.

-¡Es verdad, tenemos que ir a ayudarles!

-¡Sí!

-Sube.

Danny se dio la vuelta y me señaló la espalda.

-Será mejor que la lleve yo, Danny.-dijo Tom.-Tú, acabas de ser…

-Puedo llevarla, Tom.

-Danny, te agradezco mucho que me hayas salvado y eso…y de verdad, no te ofendas, pero prefiero que me lleve Tom. Tú estás maltrecho.

Me miró como si acabara de insultarte.

-Pues vale, haz lo que te dé la gana.

Odiaba que se pusiera así.

-Te tomo la palabra.

Y le saqué la lengua.

Me subí a lomos de Tom.

-Danny, ¿seguro que puedes…?

-Sí, Tom. Puedo correr.

Entonces, le tendí una mano.

-Toma, cógela. Así tiraremos de ti.

-No necesito que nadie tire de mí.

-Pero yo quiero darte la mano. Me quedaré más tranquila si sé que te tengo cerca.

Ante eso, me dio la mano y se la agarré con fuerza.

-Ale Tom, al galope.

Y le di unos golpecitos con los talones.

Tom echó a correr y Danny corría al lado, sin soltarme la mano.

Esperaba, de verdad, que mis amigas y los chicos estuvieran bien, porque si algo les pasaba al alguno, sería culpa mía.

[POV Carol]

Vimos a Tom alejarse.

-Por el amor, de esa mujer…-empezó Dougie.

-…son dos hombres con un mismo destino.-siguió Harry.

Y se echaron a reír.

-Será mejor que nos vayamos.

-¡No!¿Y Tom? ¿Por qué habéis dejado que se fuera?-preguntó Rebe.-Como lo maten, mataré a Cris.

-Ni que ella tuviera la culpa.-salí en defensa de mi amiga.

-Vamos a vuestra casa. Tenéis que hacer las maletas.

-¿Por qué?-pregunté con curiosidad.

-Mejor nos vamos de aquí y os lo cuento luego.-dijo Harry, mientras sujetaba a Rebe y salía corriendo.

-Agárrame fuerte.-me dijo Dougie.

-No me lo digas dos veces.-dije, mientras le pasaba los brazos por el cuello.

Sonrió antes de salir corriendo tras Harry.

Antes de que pudiera darme cuenta, ya estábamos cruzando la puerta de casa. Asombroso.

Dougie me dejó con cuidado en el sillón.

-¿Estás bien?-me preguntó con preocupación.

-Sí, perfectamente.-le dije, mirándole a los ojos.

-Recoged lo que queráis, que venís con nosotros.-dijo Harry.

-¿Pero a dónde?-preguntó Rebe.

-¿No acabáis de ver lo que ha pasado? Esos no se van a quedar de brazos cruzados después de lo que pasado. No podemos dejaros solas aquí. Ahora sois nuestra responsabilidad.

Yo asentí, contenta.¡Iba a estar con Dougie!

Justo cuando me disponía a levantarme del sillón para ir con Rebe a hacer las maletas, el cani y el asiático de antes entraron rompiendo la ventana.

-¡Mierda!-oí que gritaba Harry mientras cogía una mecedora de madera que pesaba un quintal, la levantaba como si nada y se la tiraba a esos dos.

-¡Corred, arriba!-nos gritó Dougie.

Rebe me agarró y subimos corriendo a nuestro cuarto.

Se oían sonidos de cosas rotas, gritos ahogados y signos evidentes de pelea.

Entonces, oíamos a alguien que subía las escaleras. De pronto, se pusieron a aporrear la puerta.

Rebe y yo corrimos, entre gritos, a hacer fuerza para que no entrara, pero lo que quiera que fuera, abrió la puerta con una fuerza asombrosa y me lanzó hacia la pared, con tan mala suerte que di con el brazo en la ventana y la rompí, clavándome los cristales.

Grité.

Después miré hacia la puerta. Kevin.

Vio brotar la sangre de mi brazo y se acercó a mí con la palabra “sed” escrita en la frente.

Justo cuando iba a abalanzarse sobre mí, Dougie entró por la ventana que acababa de romper y se tiró contra Kevin, saliendo de la habitación, y cayendo por las escaleras.

[POV Dougie]

Caí por las escaleras con aquel estúpido.

Se levantó antes que yo y contempló lo que Harry le había hecho a sus amigos.

Ambos, tanto el cani como Takamika, estaban ensartados con estacas procedentes de la mecedora, tirados en el suelo.

Me abalancé sobre él, pero se tiró por la ventana y salió corriendo.

-Pues que te den.-le dije.

Subí corriendo para ver si las chicas estaban bien.

Me encontré con Carol sentada en el suelo, mientras Rebeca le miraba el brazo.

-¿Qué ha pasado?-pregunté mientras me acercaba.-¿Qué…?

Entonces lo olí. Sangre.

La miré el brazo.

Sí, estaba sangrando.

Sentí sed, más sed que nunca.

Carol se levantó, ayudada por su amiga y yo me acerqué a ella.

Aparté a Rebe para tener una mejor visión de la herida y la cogí del brazo.

Tenía que hacerlo. Ya no era cuestión de querer o no querer, que en el fondo no quería, pero tenía que hacerlo. Tenía que beber.

-¿Dougie, qué…?

-Perdóname,Carol.-le dije, antes de clavarle los dientes en el brazo.

Ella se sobresaltó, pero no opuso resistencia.

-¡Ah, bestia!¡Suéltala!

Rebeca empezó a pegarme puñetazos en la espalda, pero la ignoré.

Harry subió corriendo, alentado por los gritos.

-¿Qué…?-preguntó.

Se acercó a mí.

-Dougie…para.

No le hice caso.

-Dougie, en serio, basta.

Le ignoré.

-Dougie, estás tomando demasiado.

¡Pero yo tenía sed! Es como cuando tienes mucha sed y alguien te deja un sobo de su botella. Yo tenía sed.

-¡Dougie, que la vas a matar!

Me sobresalté y me separé de Carol.

-¿Qué?

- Menos mal, Dougie. Luego nos quejamos de Tom, pero…¿ves cómo casi nos das una desgracia?

Harry corrió a coger a Carol antes de que esta se desplomara sobre el suelo.

-¡Dios!¡Lo siento!-le dije a Carol, aunque no podía oírme.-¿Se pondrá bien?

-No te preocupes, Dougie. Ella está bien. Pero la próxima vez, ten más cuidado. Puede que no esté ahí para decirte que te detengas.

Asentí.

Harry tenía razón.

Eso no podía volver a suceder.

-¡Dios!¡¿Pero qué ha pasado aquí?!

-¡Cris!-gritó Rebe, y bajó corriendo a buscar a su amiga.

Harry y yo nos miramos y también bajamos abajo haber qué había pasado con esos tres.

Cris estaba en medio, flanqueada por Danny y Tom. Danny estaba un poco… linchado.

Entonces Cris reparó en Carolina, que estaba inconsciente en los brazos de Harry.

-¡No!¡La han matado!

Y antes de que se pudiera poner a llorar, le expliqué lo que había pasado.

-Ah, vale. Menos mal. Me alegro de que solo fuera eso.-dijo.

-¡Danny, tío! ¡Qué pintas tienes! ¡No me digas que te ganó el niñato ese!-le dijo Harry.

-¡Qué va, tío! Pero si en una pelea no me dan a mí también, no es divertido.

-Menudo estás hecho, Danny. Cuéntales que si no llego a salir en tu ayuda, ahora mismo no estarías aquí- dijo Cris.

Nos contaron todo lo sucedido.

-¡Ja! Que fiera.

-Por supuesto.

Harry y Cris chocaron los cinco.

-Bueno, y ahora, como decía antes de la interrupción-dijo, mirando los cuerpos sin vida del cani y Takamika.-Haced las maletas que os venís con nosotros.

-¿Y qué hacemos con ellos?-preguntó Rebe.

-Mientras vosotras hacéis las maletas, nosotros nos encargamos de ellos.

-Vale.

Cris y Rebe subieron corriendo arriba.

-¡Dougie,vamos!¡Ayúdame!-me pidió Tom, que señalaba el cuerpo del cani.

-Voy,Tom.

Me levanté del sillón donde había estado sentado al lado de Carol esperando que despertase, pero no había habido suerte.

[POV Kevin]

Salí de allí antes de acabar como los otros dos.

Seguí el rastro de Peter hasta un descampado harto conocido por nosotros.

Peter estaba allí, tratando de incorporarse, mientras Scott y Derek le quitaban lo que parecía ser medio carro de la compra que tenía incrustado en la espalda.

-¡Kevin!-gritó Peter cuando me vio.-¿Qué ha pasado? ¿Y Jonny y Taka?

Negué con la cabeza.

-Los han matado.

Peter enrojeció de furia.

-Primero cazan en mi territorio, después esa pequeña enana y ahora…¡matan a los de mi banda! Esto no va a quedar así. Nos vengaremos.

martes, 2 de agosto de 2011

~Capítulo 7~

[POV Cris]

Alrededor de las nueve y media de la noche abandonamos nuestra casa y emprendimos la ida a casa de Silvia.

Pasamos por el parque donde nos encontramos con los chicos, pero había bastante gente paseando por él a estas horas.

Silvia, como siempre, se alegró de vernos.

Le contamos con pelos y señales todo lo referente al concierto, pero nos guardamos para nosotras lo de los camerinos. Habíamos jurado proteger el secreto.

Como siempre que íbamos a ver a Silvia, o bien en España o bien en Londres, se nos hizo tarde, y pasada la medianoche, decidimos que ya era hora de volver a casa.

Nos despedimos de ella y emprendimos el regreso a casa, pasando, como no, por el parque.

-Pues aquí estamos de nuevo.-dijo Rebe.

-Como la primera vez.-dije yo.-Tengo ganas de volverles a ver.

-¿Y quién no?-preguntó Carol.

En ese momento, oímos un ruido a nuestra espalda.

Nos giramos.

Tres chicos, con bastantes malas pintas, estaban detrás de nosotras.

Uno era un asiático, con pinta de querer imitar a Bruce Lee por sus ropas. Otro era un cani, pude verlo con claridad y el último…parecía el doble de Terminator, de lo fuerte que estaba.

No me inspiraban la más mínima confianza y la forma en la que nos miraban confirmaba mis temores.

-Chicas, vamos.-las dije, tratando de aparentar calma.

Nos dimos la vuelta para proseguir con nuestro camino cuando me di de bruces con algo. Levanté la cabeza.

Solo con verle supe que ese chico era el chulo de su barrio. Chaqueta de cuero sobre unos vaqueros desgatados y botas.

-Ups,perdón.

El chico sonrió.

-No pasa nada, mona.

A su lado estaba un hombre de color que me recordó al cantante de los Black Eyes Peas y otro chico, que también debía ser el chico malo de su barrio por su manera de vestir.

Hice un amago de sonrisa dirigido a él e intenté evitarle para poder pasar, pero se movió, impidiéndomelo.

Me moví hacia el otro lado.

Tampoco me dejó pasar.

-Eh, mira tío, déjanos pasar.-saltó Rebe.

Con una velocidad increíble, el chico pasó de estar delante mía, a detrás de mí.

-¿Y si no quiero, qué?-dijo, en tono juguetón.

Rebe le fulminó con la mirada.

El chico se la devolvió.

-Bonitas marcas-dijo, señalando el hombro de Rebe.-¿Dónde te las has hecho?

Carol y yo la miramos también. En casa de Silvia la habíamos hecho ponerse una chaqueta para no alarmar a nuestra amiga, pero cuando salimos decidimos que a la herida le vendría bien algo de aire fresco.

-No es de tu incumbencia.-le soltó.

Rebe, desde luego, era, ante todo valiente.

-Oh, yo creo que sí lo es, sí.

Todo el grupo rió, pero yo, personalmente, no veía el chiste.

-¿Y tú pie?-le preguntó a Carol.-¿Tampoco es de mi incumbencia?

Así que también se había fijado en la venda que le cubría la pierna. A Silvia le habíamos dicho que, bailando, se dobló el tobillo de mala manera.

-No, tampoco lo es.-le respondió esta.

Todos volvieron a reír.

Me fastidiaba bastante que alguien se riera a nuestra costa.

Por último, se giró hacia mí.

-¿Y tú?¿Eres de mi incumbencia?

-No.-le respondí, tajante.

Rió de nuevo, junto con todos sus amigos.

-Oh, Peter, que estas son guerreras…

-Sí, Peter, tío.

El supuesto Peter acalló a los demás moviendo las manos. Después, nos miró a las tres y sonrió.

-Ya hemos jugando bastante, ahora quiero que me digáis quienes son ellos.

-¿Quiénes son qué?-preguntó Rebe, con desconfianza.

-¡No os hagáis las tontas!-nos gritó el asiático acercándose amenazador hacia nosotras.

Peter lo detuvo con un ademán de su brazo.

-Takamika, tío, tranquilo.

Este resopló y volvió a su posición, detrás de Peter.

-Ellos. Quiero saber quiénes son ellos.

-Como no te expliques mejor…-le dije en tono aburrido.

Peter entonces me agarró de la muñeca y me atrajo hacia él.

-¡Eh!¿Qué haces?¡Suéltame!

Alcé la cabeza para mirarle, ya que él era mucho más alto que yo.

Sonrió.

Y entonces, desde mi perspectiva, los vi.

Tenía colmillos.

Peter era un vampiro.

-Sabéis exactamente a quienes me refiero…oléis a ellos.

-¿Qué olemos a quién?-yo no daba mi brazo a torcer.

Peter puso los ojos en blanco.

Con un giro de muñeca, me dio la vuelta y quedé de cara a mis amigas, que hasta entonces les había estado dando la espalda.

-Este parque es nuestro. Aquí cazamos nosotros.-nos explicó.

Rebeca y Carol abrieron los ojos desmesuradamente al comprender al fin, por donde iban más o menos los tiros.

-Sí, somos vampiros. Y vosotras lo sabéis.-dijo el proyecto de Arnold Schwarzenegger.

-Y, desde hace un par de días, este parque huele diferente. Eso solo puede significar una cosa…intrusos.-dijo el segundo chuleta de barrio.

-Y ese olor…es el que vosotras lleváis impregnadas.

-Debéis saber que el olor a vampiro no se puede quitar. El olfato humano no puede captarlo, pero nosotros sí que podemos. Cada vampiro huele diferente, es como nuestra propia colonia, la cual nos identifica.-nos explicó el hermano secreto del integrante de los Black Eyes Peas.

-Y después de esta instructiva clase-dijo Peter, que me seguía teniendo agarrada-vamos, hablad.

-No puedo decirte algo que no sé.-dije, intentando darle la vuelta para encararme a él.

Peter me apretó más la muñeca.Me estaba triturando los huesos.

-Sé que sabéis quienes son. Apestáis a ellos. Y además, tu amiga-dijo, señalando a Rebeca- tiene un buen mordisco. Y apuesto a que si le quitamos la venda a ella-señaló a Carol- tendría otro.-de otro movimiento de muñeca, quedé de cara a él, que sonreía.-Pero…¿y tú? ¿Tú no tienes ningún mordisco?

Me agarró de la otra muñeca y me alejó un poco de él para poder contemplarme de arriba abajo, en busca de algún rastro de dientes en mi cuerpo. Contra más me contemplaba, más ganas me daban de partirle esa cara de chulo que tenía.

-Pues no…-dijo.- A ti han debido de guardarte para una ocasión especial. Porque esa es otra…¿por qué os han dejado con vida? Todos los cuerpos que hemos encontrado aquí, estaban secos…¿por qué os dejaron vivir a vosotras?

Ninguna le respondimos.

Me agarró de los hombros y me zarandeó.

-¡Hablad!¡Sé que lo sabéis!

-¡No sabemos nada!-le grité.

Me giré y miré a mis amigas, para cerciorarme de que no iban a decir nada. Yo había jurado que no les iba a delatar, y era una mujer de palabra.

Paró de zarandearme.

-Una de las opciones es que os hayan cogido cariño…eso está bien. Cuando un vampiro muerde a alguien y lo deja con vida, se crea una conexión entre ellos. Débil, por supuesto, como vosotros los humanos, pero una conexión al fin de al cabo.

-Pero Peter…

-¿Qué, Takamika?

-A esa-me señaló a mí.-No la han mordido. No serviría.

Me miró.

-A veces, se puede crear conexiones de muchas otras maneras, no solo de mordiscos, Taka, tío. Si a esta-me zarandeó.-No la han mordido, será por algo.

No me gustaba cómo hablaban de mí, pero nada, nada.

-Entonces…aunque no la hayan mordido…¿si tú lo haces, el otro se da cuenta?

-Por supuesto, Scott.-le dijo Peter al proyecto de Terminator.-Si tienen una conexión, tienen una conexión.

-Yo la única conexión que tengo es a Internet.-dije.

Rieron.

-Mírala, que simpática es ella.-volvió a agarrarme de las muñecas.-Dime quiénes son o te rompo la muñeca.

Empezó a apretarla.

-Adelante.-le reté.

Sabía que me iba a doler, que me la iba a partir, pero no le iba a decir nada.

Apretó más y cerré los ojos.

-Y lo decía en serio.-Peter me soltó la muñeca, que me palpitaba de dolor.-Prefiere que le triture un hueso antes que hablar. Que linda.

-Lo que soy es una ignorante.

-Ja, ya.Última oportunidad, dime quiénes son.

Alcé la vista y le miré a los ojos. Sería inútil intentar decirle que verdaderamente no lo sabía, porque él había dado pruebas bastante sustanciosas que de conocía sus existencias, pero no sus identidades. Al menos, tenía que proteger su anonimato.

-No.

-Muy bien.-me agarró y me dio la vuelta, quedando mi espalda pegada a su cuerpo.-Entonces te convertiré y tú solita nos llevarás hasta ellos.¿Qué te parece? Si de verdad te han cogido cariño…no hay nada que los joda más que otro te transforme.

-¡No!-grité, mientras me retorcía, pero él me sujetaba con una fuerza sobrenatural.

Me apartó el pelo del cuello.

-¡No!¡No!¡Nooo!¡Suéltame!

Bajó la cabeza hasta mi cuello y cerré los ojos. No me apetecía ver cómo me clavaba los colmillos esa cosa.

Pero eso no ocurrió.

Noté cómo Peter me soltaba y se lanzaba hacia atrás.

Abrí los ojos, mientras unos brazos me agarraban y me apartaban de esa cosa inmunda.

Miré los brazos de mi salvador.

Pecas, pecas everywhere.

Levanté la vista.

-¡Danny!-grité.

Miré hacia Peter y comprendí por qué me había soltado.

Danny le había dado un puñetazo.

Peter le bufó a Danny y este me puso tras su espalda, bufándole también.

Esto me parecía un documental del Nathional Geografic.

Entonces, de un salto, aparecieron Tom, Dougie y Harry al lado de Danny, haciendo de muralla entre Peter y compañía y nosotras.

-Así que sois vosotros.-les dijo Peter.-Os estábamos buscando. Y no para pediros precisamente un autógrafo.

-Tampoco os lo íbamos a dar, nos hemos dejado el boli en casa.

Ese era Tom.

Se bufaron mutuamente los unos a los otros.

-Habéis estado cazando en nuestro territorio sin permiso, amigos.-les gruñó Peter.

-No vimos tu nombre escrito en este parque, amigo.-le respondió Harry.

-¿Ya es tarde para decir un lo siento?-dijo Dougie, que eran más bien pacífico.

-Sí, ya es tarde. Aún podéis iros sin que os pateemos vuestros culos… y darnos a la chica esa que tienes detrás, machote.

Me señaló a mí, como no. Ya me estaba acostumbrado a ser el centro de la perdición de todos cuantos me rodeaban.

-Me he encaprichado de ella-continuó.-Y además, seguro que yo le doy mejor uso que tú.

Entonces, Danny se tiro sobre Peter y los dos rodaron por el suelo.

Yo grité.

Los demás, al ver a su líder peleando, se lanzaron también a la pelea.

Scott, o el musculitos, se lanzó a por Harry, mientras que el segundo chulo se lanzó sobre Dougie que le esquivó.

Tom le soltó una patada al cani, que hasta el momento no había dicho nada y posiblemente no tuviera ocasión de hacerlo.

Takamika y el doble del de Black Eyes Peas se acercaron a nosotras.

Las tres gritamos cuando intentaron cogernos.

Tom se dio cuenta, cogió al cani y lo tiró contra estos dos, cayendo todos al suelo.

Danny y Peter se daban ostias como panes y Harry y Scott trazaban un complicado juego de pies y patadas.

Dougie luchaba también con fiereza contra el chuleta ese.

-Tenemos que hacer algo-le dije a mis amigas.-Están en desventaja.

-Haber, vampiros,vampiros,vampiros…¿qué sabemos sobre vampiros?-dijo Rebe.

-El sol les hace daño, la madera también…-observó Carol.

-Madera…¡ahá!

Corrí hacia un árbol y le pedí perdón mientras le arrancaba una rama.

Harry salió volando y se chocó contra el árbol antes mencionado.

Corrí hacia Peter, el cual me daba la espalda, muy concentrado en la pelea con Danny y con toda la fuerza que fui capaz, le clavé la rama en la espalda.

Peter se sobresaltó ante ese ataque inesperado y Danny lo cogió y lo tiró todo lo lejos que pudo.

El cani también salió volando, al igual que Scott, el chuletas, el de los Black Eyes Peas y Takamika.

-¡Tenemos que irnos, ya!

Danny se giró hacia mí.

-Corre, sube.

-¿Qué suba a dónde? No veo ningún ascensor.

-¡A mí espalda, corre!

-¡Vale!

Salté sobre su espalda y me agarré como lo haría un koala.

-¡Corre Danny, llévatela de aquí!-gritó Harry.

Danny, al sentir que estaba agarrada a él como si no hubiera mañana, salió corriendo.

-¡No Danny!¿Y mis amigas?¿Y los demás?¡Da la vuelta!¡Tengo que saber si están bien!

Danny corría a una velocidad vertiginosa.

-¡No podemos volver! Ellos son fuertes, protegerán a tus amigas.

-Danny…¿y ahora qué?-le pregunté.

[POV Tom]

-¡Corre Danny, llévatela de aquí!-gritó Harry.

Vi como Danny salía corriendo con Cris en brazos, como ambos se perdían en la noche. Danny podía ser muchas cosas, pero Cris estaría segura con él.

Me giré hacia Rebe, para huir también con ella.

-¡Aléjate,bestia!-me gritó.

Esbocé una mueca.

-¿Qué pasa, por qué no nos vamos?-preguntó Dougie, que llevaba a Carolina en brazos.

-Rebeca no quiere que la lleve.-expliqué.

Harry apareció en el momento y se la cargó al hombro. Ella se lo permitió.

-No hay tiempo que perder. Vámonos antes que…

En ese momento, Peter se levantó del suelo y se echó la mano a la espalda, quitándose la rama de la espalda.

-¡Traerme a esa chica!¡Traérmela!¡La mataré!

Todos se levantaron y, por orden de su líder, echaron a correr siguiendo la misma dirección que había tomado Danny momentos antes.

Peter era el que iba en cabeza, consumido por la rabia.

Me giré.

-¡Tom!-gritó Dougie.-¿Adónde vas?

-¡Voy a ayudar a Danny!

-¿Qué? Voy contigo.-dijo Harry, haciendo ademán de depositar a Rebe en el suelo.

-No, Harry. Vosotros tenéis que llevarlas a un lugar seguro. Yo…tengo que ayudar a Danny. Es mi amigo.

-Tom…-me dijo Carol.-Tráenos a Cris de vuelta, por favor.

-Por supuesto, no la voy a dejar allí.-sonreí.

-¡Ten cuidado!-me gritó Carol, cuando me alejaba corriendo.

-¡Sí, Tom, ya sabes!¡Come antes de ser comido!

Corría todo lo deprisa que podía e incluso más, pero tanto como la banda de esos tipos como Danny y Cris me sacaban una enorme ventaja.

Solo esperaba que me diera tiempo a llegar.

Solo esperaba que me diera tiempo a llegar para ayudarles.

lunes, 1 de agosto de 2011

~Capítulo 6~

[POV Cris]

Suspiramos ya con más tranquilidad cuando nos bajamos del taxi y entramos en casa.

Carol se tiró sobre el sillón y yo me dejé caer sobre una silla.

-¡Uff! Creo que acabo de despertarme de una pesadilla…

-No, es real. Mira mi pie…

-Será mejor que hagamos algo respecto a eso, no vaya a ser que te desangres.-le examiné la herida.-Bueno…no soy médico…pero puedo decirte que te clavó los dientes con todas sus ganas.

-No sé como tomarme eso, si a bien o a mal…

-Voy por unas vendas.

Me levanté y fui hacia el baño. Cogí una venda y un frasco de alcohol. Volví al salón.

-¿Qué traes ahí?

-Alcohol y vendas.

-¡Alcohol no!¡Qué escuece!

-Vamos, no seas quejica. Te acaba de morder el buenorro de Dougie y solo dijiste joder y ahora, por un poquito de alcohol no te vas a morir…

-Bueno, vale.

-Así me gusta.

Le eché un poco de alcohol en el mordiscos y se retorció.

-Venga, que ya está. Ahora solo tengo que vendar.

Me puse a ello.

-No entiendo nada de lo que ha pasado hoy, Cris.

-Yo tampoco, Carol. Hemos sido atacadas de una manera un tanto extraña por nuestros ídolos y es…

-Como si nos lo estuviéramos tomando bastante bien.

-Sí, así es, es como…si lo aceptáramos. Creo que estamos en shock.

-Sí, eso parece. Pero…¿y Rebe? Tía…¿qué le estaba haciendo Tom?

-No sé…¿la mordía?

-Eso creí ver.

-Sí, yo también. Estaba bailando tranquilamente con Danny cuando oí un grito, salí fuera y bueno…que sepas que no vi las púas de colores. ¡Yo quería verlas!

-Yo…estaba con Dougie, ya sabes…

-¿Sí?

-Joder, estábamos hablando.

-Ya, claro, qué me vas a contar…

-Y bueno…se empezó a poner nervioso…

-Es que Carol, no se puede ir por la vida provocando…

Rió.

-Bueno, y entonces saltó sobre mí y conseguí huir…y ya sabes el resto.

-Ahá. Esto ya esta.-dije, señalando el pie malamente vendando.

-No te veo futuro como enfermera.

-Ni yo, pero es lo que hay.-me dejé caer hacia atrás y me tumbé en el sillón.-Me pregunto qué será de Rebe…¡Tía, se me hace super raro esto! ¿Qué podemos hacer?

-No tengo ni idea. Pero tengo sueño.

-Solo alguien como tú tendría ganas de dormir en un momento como este.

-Es que otra cosa no podemos hacer.

-Ir a la policía.

-¿Y qué les vamos a decir? Aparte de eso, ¿te atreverías de denunciarlos?

-No, claro que no. Bueno, vale…no puedo pensar con claridad ahora, vamos a la cama.

-Bien.

Subimos las dos las escaleras.

Las tres compartíamos cuarto, aunque había habitaciones de sobra.

Nos pusimos los pijamas. Ambos eran pijamas de verano, pantalones y camiseta de tirantes, solo que en el mío había dos pitufos y el de ella un gran osito feliz.

Nos tumbamos cada una en nuestra cama y repasamos lo que acabábamos de vivir, mientras mirábamos la cama de Rebe con inseguridad.

-Haber qué le contamos a su madre…-dije.

Estábamos casi dormidas cuando oí un sonido abajo.

-¿Qué ha sido eso?-preguntó Carol.

Otro sonido. Era un golpe.

-No lo sé, pero será mejor que vayamos a ver.

Nos levantamos de la cama.

-Como yo no estoy coja, ve detrás de mí, por si acaso.

-Oye, que no estoy lisiada para toda mi vida-se quejó.-Pero sí, iré detrás.

-Mirare si hay algo y si no, no bajes.

-Espero no tener que bajar.

Asentí.

En la completa oscuridad avancé por el pasillo con Carol detrás a una distancia prudencial mía, me agarré al pasamanos y empecé a bajar las escaleras. Ella se quedó en el pasillo.

Bajé la escalera y me dirigí al salón.

Entonces, unas manos me agarraron y grité. Me taparon la boca.

-No grites.-me susurró.

[POV Harry]

Las vimos alejarse en el taxi y nos dimos la vuelta, emprendiendo el regreso al recinto.

Tenía a mi derecha a Danny y a mi izquierda a Dougie. Levanté los brazos y les pegué una colleja a cada uno.

-¡Ahh, Harry! ¿Por qué nos pegas?-dijo Danny, echándose las manos a la nuca.

-¡Eso,eso!-le respaldó Dougie.

-¿Pero vosotros sois tontos o perseguís coches aparcados? ¡Qué habéis hecho! Se supone que hacemos como siempre. Las invitamos, las mordemos y a la mañana siguiente no recuerdan nada.¡¿Y aquí qué habéis hecho?!

-¡Yo nada! Estaba a punto de morderla cuando oyó algo, salió afuera y se encontró con Dougie y la chica…

Me giré hacia Dougie.

-¿Qué ha pasado?

-Pues…estábamos hablando cuando…cuando…no pude resistirlo más…y me tiré contra ella. Se asustó y bueno…ya ves.

-Te dije que algún día tendríamos una desgracia, Dougie.-le dijo Danny.-Y no quisiste hacerme caso.

-Sí, sí que lo hice.-se defendió Dougie.

-Bueno…ahora toca ver cómo ha acabado Tom…porque le dejamos solo con Rebeca…

-¡Y Tom nunca para!-dijo Danny.-¿No creerás que ha sido capaz de matarla, no?

-No lo sé, pero espero que no. Vamos a comprobarlo.-dije.

Llegamos al camerino de Tom, que tenía la puerta cerrada.

La abrimos y entramos.

La chica estaba tumbada sobre el sillón, aparentemente sin vida, y Tom estaba apoyado en una pared.

-Tom…-dije.-¿Está muerta?

Danny se inclinó hacia la chica.

-¡No,Harry!¡Aún respira! Débilmente, pero…-me informó Danny.

-¿Qué? ¡Eso es increíble! ¿Tom, cómo…?

-Paré, simplemente, paré. Sabía que iba a matarla…así que paré.

Le di unas palmaditas a Tom en la espalda.

-Eso es formidable,Tom. Estas dando pasos agigantados.

-Sí…pero aquí todos han comido menos yo.-se quejó Danny.

-Te recuerdo que yo tampoco he probado bocado.-le respondí.

-La culpa es de Tom, ¡Tom, esta es la segunda vez que se me escapa Cris por tu culpa!

-¿Disculpa?-Tom se separó de la pared y se encaró a Danny.-La culpa ha sido de Dougie, que ha dejado escapar a Carolina.

-Ya, lo que pasa es que te has enfadado porque tú la querías morder primero y yo me la llevé con lo de las púas…

-Pues mira, puede, pero al final resulta que yo he cenado, y de qué manera, y tú no.

-Pues mira, eso que te llevas. Pero yo seré el primero en morderla.

-Eso ya lo veremos.

-Chicos, ¡chicos! Basta ya de pelear.-intervine.-Aquí la culpa no la ha tenido nadie. No hemos contado con que cada persona es diferente y reacciona de diferente manera a ciertas situaciones. Punto. Ahora, tenemos que hacer algo al respecto.

[POV Cris]

-¡Cris!¿Qué ha sido eso?¡Cris!

De repente, Carol, que había bajado las escaleras todo lo rápido que podía con su pie malherido y había encendido las luces.

Miré al ser que me tenía agarrada…que no era otro que Danny Jones en persona.

Empecé a pegarle puñetazos para que me soltara.

-¡Suéltame, bestia!

-Vale, vale.

Me soltó.

Carol se puso a mi lado.

-¿Qué haces aquí?

En ese momento, Harry entró por la ventana del salón de un salto. Después, Dougie. Y, por último, Tom se introdujo con mucha destreza…con Rebeca en brazos.

-Creo que os debemos una explicación.-dijo Danny.-¡Eh! Que monos los pitufos.

-Crees bien.-le espeté mientras le fulminaba con la mirada.-¿Cómo nos habéis encontrado?

-He seguido tú perfume.

-Ah, genial.-dije todo los bruscamente que pude.

No le perdonaba el haberse tirado encima de mí de aquella manera, fuera por la razón que fuera.

-¡Rebe!-gritó Carol, y las dos corrimos hacia ella.

Tom la depositó en el sillón.

-¿Está…muerta?-preguntó Carol.

-No, se pondrá bien. Recuperará la conciencia por la mañana o así.-nos respondió Harry.

-No tenemos tanto tiempo-le dije. Fui a la cocina y llené un vaso de agua. Se lo tiré por encima.-¡Rebe, despierta!-y la zarandeé un poco.

-Ala, que bruta…-oí que comentaban Danny y Dougie entre ellos.

Entonces, Rebe abrió los ojos.

-Cris…

-Sí, aquí estoy.

-¿Estoy…?

-No, no estás muerta.

-Iba a decir que si estaba en casa, idiota.

-Ala, que bruta.

Rebe se incorporó.

-¿Qué…qué ha pasado? No me acuerdo de nada.

-Estos hombres tan amables nos lo van a explicar-la dijo Carol.

-¡Tom!¡Estás aquí!-intentó levantarse e ir hacia él, pero se perdió el equilibrio y cayó al sillón.

-Quédate sentada, anda.-la aconsejé.

Carol, ella y yo nos sentamos en el sillón y los chicos cogieron unas sillas e hicieron un corro a nuestro alrededor.

Carol y yo los mirábamos con precaución. Ya nos habían atacado una vez.

-No nos miréis así, chicas.-dijo Danny.-No vamos a haceros daño.

-Danny, compréndelas… es normal.-salió Tom en nuestra defensa. A él era a el que con más desconfianza mirábamos, puesto que le habíamos pillado in fraganti.

-Bueno…esto…lo que habéis visto…no es fácil de explicar…ni de asimilar, pero…

-Somos vampiros.-Harry fue tajante y directo.

-¿Qué?-dijimos las tres a la vez.-¿Vampiros?

Nos contaron lo sucedido en la casa de la montaña.

-Vaya…

-Y bueno, hoy intentamos alimentarnos de vosotras.

-Yo sin éxito.-dijo Danny. Me eché la mano al cuello. Ya sabía qué quería Danny de mí.

-Pero…yo sí que te mordí, Carol. Lo siento. No quería, pero… no sé que me pasó, lo siento. ¿Qué te he hecho?-preguntó Dougie.

-Solo me has dado un mordisco sin importancia en la pierna.

-Nada Doug, lo normal…nosotras nos mordemos todos los días, ¿verdad?-bromée.

Dougie le cogió la pierna a Carol y la puso encima de las suyas.

-Lo siento.

Se notaba que estaba siendo sincero.

-Vale, tranquilo. Sin rencores.

A ver quién guardaba rencor a esos cuatro. Nadie en la tierra sería capaz.

-También sentimos haberos perseguido por los pasillos y eso…lo sentimos.-Danny y Dougie bajaron la cabeza.

-¿Y por qué yo no me acuerdo de nada?-preguntó Rebe.

-A eso quería yo llegar…verás Rebeca…yo…-dijo Tom- Yo…te he mordido en el hombro y he bebido de ti. Casi te mato…logré parar a tiempo.

Esta, de repente, de echó la mano al hombro y se lo descubrió. En efecto, tenía una dentellada.

-¡Ah!-gritó, al vérsela.

-Lo siento, de verdad.

Tom se levantó e intentó acercarse a ella.

-¡No te acerques, animal!¡No me toques!

Le dio un bofetón en la cara.

-¡Rebeca!¡¿Cómo te atreves a pegar a Tom?!-la grité mientras me levantaba y me interponía entre ella y sus patadas y Tom.

Tom se volvió a sentar en la silla.

-Déjalo Cris, si me lo merezco…

-¿Qué te vas a merecer, Tom?-fulminé con la mirada a Rebe y después a Danny.-Si al final resulta que sí me tenía que haber ido contigo a ver ese batido…

-Entonces, serías tú la que estarías soltando coces, en vez de ella.

-No Tom, yo no soy así. No sé como soy, pero así no.

Sonrió.

Abrí los brazos y le di un abrazo.

-¿Puedo…?-dije, señalando sus rodillas.

-Sí, siéntate.

-Ya no podemos aplicar eso de “no muerdo” ¿eh?-sonreí mientras me sentaba en sus rodillas.

-Os habéis tomado bastante bien todo esto.-dijo Harry.-Pensamos que os costaría más.

-Por dentro estamos totalmente en shock-dijo Carol.

-Yo lo estoy, tanto como por dentro, como por fuera.-dijo Rebe.

Tom establo contacto visual con ella. Ella le fulminó con la mirada y la apartó bruscamente.

-Pero tía, no seas así…-la dije.

-No quiero que Tom sea así.-me dijo.

Danny se sentó a su lado.

-Ya somos dos. Entre tú y yo…siempre ha comido mucho, pero ahora…no hay quien le pare.-le dijo.

Entrecerré los ojos. Danny hablando con Rebe. Rebe riéndole la gracia. Ganas de matar Rebe aumentando.

-Vamos a tener que irnos.-dijo Harry, al rato.-Vinimos para explicarlos lo que había pasado y para ver si nos guardabais el secreto.

-Lo haré, aunque me vaya la vida en ello.-juré.

Las dos también asintieron.

-Bueno, pues me voy a tener que ir.

Danny se levantó del sillón.

Tom también se levantó, cogiéndome en brazos y me depositó al lado de mi amiga Rebe en el sillón, a la que taladré con la mirada. Ya hablaríamos más tarde.

Dougie le soltó la pierna a Carol, pierna que había estado masajeando todo el santo rato.

-Nos mantendremos en contacto, chicas. Aún nos quedan unos cuantos conciertos por aquí cerca.-dijo Harry.

-Pero no os comeremos la próxima vez.

-Sí, yo me pondré un bozal.-dijo Tom.

Todos nos reímos.

Harry salió por la ventana, después Tom, Dougie…y Danny sacó una pierna.

-Adiós, Pitufa.

Con rabia, agarré un cojín y se lo tiré.

-¡Vete, bestia!-le grité.

-Joer, cuánto me quieren por aquí…-dijo, mientras saltaba por la ventana.

Una vez que se hubieron ido, me dejé caer de nuevo en el sofá.

-¿Y ahora, qué?-preguntamos las tres al unísono.

Nos fuimos a dormir, aunque de dormir tuvo poco. Nos pasamos toda la noche hablando y eso. Cuando nos levantamos, pregunté algo que me rondaba la cabeza.

-Chicas…¿y cómo es que te muerdan?

-Yo sentí dolor, pero claro…un tobillo es un tobillo.

-Y yo no me acuerdo.-dijo Rebe.

-Ah, genial.

-¡Ohh, es verdad!-dijeron las dos.-A nosotras sí nos mordieron…¡pero a ti no!

-Me siento excluida. Vosotras sí y yo nada.

-Bueno…de alguna manera nosotras somos impuras y tú pura.

-Calla, Rebe.

-No, no me callo, que es verdad…

-Déjame.

Estábamos desayunando cuando nos sonó el teléfono.

-¿Sí?-pregunté.

-¡Chicas!¿Qué tal ayer, qué tal el concierto?

-Bien, muy bien. Te lo tenemos que contar.

-Venir hoy a mi casa. Hago de canguro de mi hermana.

-Vale, allí estaremos.

-¡Sí! Cenáis aquí, ¿eh?

-Genial.

Colgué.

Quizá no debiéramos haber ido a su casa. Lo supe después.