viernes, 14 de octubre de 2011

~Capítulo 22~

-No puedo creerte, no quiero hacerlo.

-Yo tampoco quiero creerme, pero parece ser que es la verdad.-dije.

-Volvamos y preguntémosles a ellos. Es la única manera de saber si todo esto es cierto.

-Sí, haber cómo le explico yo a Tom que me he cargado a la chica esta…

-Di que fue en defensa propia.

-Hum.

Volvimos a la carrera al hotel. Cuando llegamos, todos estaban en la habitación, sentados alrededor de una mesa, hablando.

Se nos quedaron mirando con cara rara. No me extraña. Veníamos rojas de tanto correr. ¿Y por qué habíamos venido corriendo?

-¿Habéis venido corriendo?-preguntó Dougie.

-¿Estáis bien?-dijo Tom.

Tragué saliva.

-¿Es cierto que quisisteis matar a Harry?

Se nos quedaron mirando como si les hubiera dicho que acababa de ir desnuda por la calle cantando “It´s raining men”.

-¿Cómo sabes tú eso?-preguntó Harry.

Le señalé con el dedo.

-¡Ahá, osea, que es verdad!

Silencio.

-Sentaos, vamos, que podemos contároslo.

-No sé qué más hay que saber, creo que me han dicho bastante.

-Pero…¿cómo lo sabes?

-Alguien ha venido a hacerme una visita. Era una chica. Trabajaba en la casa en la que fuisteis a grabar el disco. Ella fue quien transformó a Tom.

Tom se levantó y se acercó.

-¿Y dónde está ahora?

Ups.

-N-no está ya…

-¿Qué? ¿Adónde se ha ido?

-Pues verás…haber…

-No existe. Cris y ella tuvieron más que palabras y ella acabó desintegrada bajo el sol.-dijo Carol, aclarándolo todo.

Todos se me quedaron mirando.

-Em… venía a por Tom. Nos vio ayer juntos y quiso quitarme de en medio. Y…bueno…

-¿La mataste?-preguntó.

-¡No fue queriendo!-dije, molesta.

Tom no dijo nada. Se limitó a bordearnos y salir por la puerta. No le seguí.

-Continúa-me pidió Harry.

Yo les conté todo lo que me había pasado con ella.

-Y encima Tom se ha enfadado.-dije.

-No está enfadado, solo necesita pensar un poco. Esto ha sido un poco complicado para él.-dijo Harry.

-Sí, él no te echa la culpa.-me dijo Danny.-¿La empujaste y salió al sol? Wow, debo de tener cuidado, no me vayas a hacer a mí lo mismo…

-Anda.-dije, empujándole de la cama donde estaba sentando.

-¡No, al sol no!-dijo.

-Pero mira que eres pedorro.-le dije, riéndome.

-Mira quién fue a hablar-respondió, sacándome la lengua. Danny me tenía un poco desconcertada. Hacía como si lo de ayer no hubiera ocurrido y no sabía si eso me importaba o no. Volvíamos a estar en el punto de partida.

-Me siento terriblemente mal por haberle hecho a esa chica…-suspiré.-Me siento tan…despreciable.

-No te tortures más, Cris. Era o ella o tú… y elegiste a tu favor. Nosotros estamos contentos de tenerte.

-Gracias, Dougie.

Entonces, me sonó el teléfono. “If U C Kate, tell her that I´m looking for her, she´s so fine…"

-Nunca daré con ella-dijo Danny, resignado, mientras yo sacaba el móvil del bolsillo y miraba la pantalla.

-De eso que se libra la pobre…-dije-¡Oh, no, es mi madre!

Se me había olvidado que tenía familia.

-¡Pero cógelo, chica!-me avisó Carol.

Lo cogí antes de que me colgaran, mientras salía por la puerta para hablar sin ser interrumpida.

Le conté la verdad a mi madre. Que mis queridos ídolos me habían dado cobijo y eso, pero me guardé lo de Rebe, claro.

Después de la conversación, en la que habló más ella que yo, volví al cuarto.

-¿Qué, qué te ha dicho?-me preguntó el curioso de Harry.

-¿Sabe que te hemos secuestrado?- añadió Danny.

-Sí, y dice que os podéis quedar conmigo porque no piensa pagar ningún rescate.

Todos rieron.

-Que maja tu madre-comentó Dougie.

-Sí, bueno, o al menos lo intenta… Me ha dicho que le parece bien que esté con vosotros, pero que me porte bien.

-Uy, ¿pero cómo ha podido decirte eso? ¡Con lo buena que tú eres!-dijo sarcásticamente Danny.

-Sí, te cargas gente bajo el sol y nos enemistas con gente como Peter.-dijo Harry.

-Y lo más importante…-añadió Dougie con aire de misterio.-¡Nos perviertes a Tom!

Reímos.

-Pero es divertido.-observó Harry.

-Sí.

-Antes no nos lo pasábamos tan bien.-dijo Dougie.

-Me alegra haberos dado divertimento.-dije, con una media sonrisa. Me asombraba como se tomaban los chicos los problemas. Se reían de ellos. Era algo estúpido…pero a la vez soberbiamente inteligente.

Escuché pacientemente lo sucedido verdaderamente en aquella casa, aunque era prácticamente igual.

Pasado un tiempo, bajamos a comer.

Tenía la esperanza de que Tom estuviera allí, esperándonos, pero no fue así.

Comí sin ganas mientras Harry me contaba el porqué de su cicatriz en la cabeza.

Después de comer, subimos de nuevo a la habitación.

Un sol abrasador se cernía en el cielo y no podíamos salir. Hacía unas horas que Tom se había ido… ¿dónde estaría?

Los chicos estaban sentados en la cama de Harry, jugando a las cartas. Danny y Harry estaban obviamente compinchados contra Dougie y, cuando este no miraba, se intercambiaban las cartas entre ellos para ganarle.

Carol estaba apoyada en la espalda de Dougie, que de vez en cuando se daba la vuelta para poner caras raras a fin de que ella le hiciera fotos y las twitteara. En esos momentos era cuando Danny y Harry aprovechaban para cambiarse corriendo las cartas.

Yo estaba sentada en el alfeizar de la ventana, la cual se hallaba cerrada, absorbiendo todo el sol que podía y pensando en Tom.

Harry tiró sus cartas a la cara de Dougie.

-Me voy al gimnasio-anunció.-¿Alguien quiere venirse?

Nadie le respondió.

-Cris.-me llamó, pero no le escuché. Estaba totalmente perdida en mis pensamientos sobre Tom.-Cris… ¡Cris!-me giré, sobresaltada.-¿Te vienes al gimnasio?

-Lo siento, Harry, pero el ejercicio y yo no somos amigos.

-Nadie ha dicho que tengas que hacerlo. Puedes venir a verme.

Ver a Harry haciendo ejercicio. Eso prometía.

-Seguro que solo de verte se cansa.-dijo Danny.- Quédate y juega a las cartas conmigo.-me pidió.

-No, no. Vale, Harry-dije levantándome- Voy contigo. Tú puedes jugar a un solitario.

Danny me miró como si le hubiera traicionado.

Bajamos los dos juntos. Era curioso. Nunca había estado a solas con Harry.

En el gimnasio no había demasiada gente, así que Harry tenía diversidad de estaciones donde elegir.

Quiso empezar corriendo un poco en la cinta, por lo tanto yo me senté a un lado en el suelo mientras él corría. Charlamos animadamente, sin sacar a colación el tema Tom-Danny. Después, se tumbó en la camilla esa para hacer pesas. Yo me senté en la de al lado, que nadie ocupaba.

Reí tontamente cuando me contó lo guay que se había sentido en la película “Devuélveme mi suerte” cuando se había quedado atrapado en el sótano ese bajo el escenario.

-¿Puedo hacerte una pregunta personal?-preguntó entre pesa y pesa.

Yo observaba con atención como sus potentes brazos subían y bajaban.

-Claro. Dispara.

-¿Quieres a Danny?

Me había estado balanceando todo el rato adelante y atrás y, al oír semejante pregunta, estuve a punto de caerme de espaldas. Me había pillado completamente desprevenida.

-Quiero a Tom-dije, recuperándome.

Harry dejó la pesa y fijó su vista en mí.

-Me afirmas que quieres a Tom pero no me niegas que quieres a Danny.

-No sé que responderte.

-Yo solo sé que mantengo lo que dije hace tiempo, solo que con una pequeña variación. Esto es “Tensión sexual no resuelta”.

-No…no comprendo.

Harry sonrió, negó con la cabeza y volvió a coger la pesa.

-Creo que lo entiendes, pero que haces como que no.

-Pues explícamelo tú.

-Tú le gustas.

-¿A quién?-pregunté con cautela.

-A Danny.

Era la respuesta que me temía.

Negué con la cabeza.

-Eso que dices no es cierto. Es totalmente impensable. Suponer que yo, ¡yo!-dije, señalándome y riendo histéricamente-pueda gustarle a alguien como él… es totalmente ilógico.

-Y, sin embargo, es cierto.

-No, no lo es. ¿Cómo puedes estar tan seguro?

-Porque él me lo dijo. Ayer, cuando os dejé solos a Tom y a ti en el jardín.

Me eché las manos a la cabeza.

-No, no puede ser cierto. No lo es.

Harry dejó definitivamente la pesa, se sentó y me puso una mano en el hombro.

-No es fácil, lo sé.-dijo.

-Tengo la impresión de que todo lo que hago está mal.

-No, no es verdad.

-Sí, sí es verdad. Si es como tú dices, entonces le estoy rompiendo el corazón a Danny estando con Tom, pero si me voy con Danny se lo rompo a Tom. ¿Qué debería hacer?-dije, con pena.

Harry sonrió, intentando animarme.

-Fugarte conmigo.

Reí y le di un golpe en el hombro.

-¡Otro pedorro!

Harry rió.

-Ven, vamos a seguir hablando.

Esta vez se sentó en una de las bicis esas de las que por mucho que pedalees no te mueves del sitio. Yo volví a sentarme en el suelo, a su lado. No hablé en un rato.

-¿En qué piensas?-me preguntó.

-En todo y en nada a la vez.

-Qué respuesta más enigmática… ¿estás pensando en lo que te he contando?

-Sí.

-¿Quieres hablar sobre ello?

-No veo porqué no.

-Bien. ¿Por qué estás con Tom?

-Pues… porque le quiero.

-Es lo crees.

-Es lo que siento.

-Yo creo que es lo que crees sentir, pero en realidad quieres a Danny y pretendes engañarte a ti misma.

-Todo el mundo cree saber cosas sobre mí que ni siquiera yo puedo creer.-dije, con un suspiro.- Es como si me conocierais mejor que yo misma…

-¿Entonces estoy en lo cierto?

-No.

Sonrió.

-Terca.

-¿Terca,yo? A lo mío se le llama realista.

-A lo tuyo se le llama ter-ca.

Me levanté del suelo.

-Eh, venga, no te enfades, Cris.

-No estoy enfadada.

-Solo quiero que no cometas errores.

-Tom no es un error.

-¿Estás segura? No quiero decir que él sea malo ni nada de eso, solo digo que, si a la larga, te arrepentirás de tu decisión.

-Más me arrepentiría si intentara algo con Danny, no funcionara y ya no pueda volver con Tom. ¿Qué haría entonces?

-Sabes que siempre puedes fugarte conmigo.

-Sí, en esa bici que no te lleva a ninguna parte.

-No te metas con la bici, a mí me gusta.

Sonreí.

-Eres demasiado Harry como para que me pueda enfadar contigo.

-Lo sé, me lo dicen a menudo. ¿Crees que podrías hacer algo por mí?

-Si es hacer ejercicio contigo, ya te puedes ir olvidando.

-No, haha, no es eso. Me gustaría que, si has decidido quedarte con Tom, hablarás al menos con Danny.-puse mala cara.-Por favor. Es justo para ambos.

-Oh, vale, está bien. ¿Dónde está?

-En la piscina.

Qué fácil era eso de poder oler a las personas y saber su ubicación.

-¿Pero ha salido fuera con el sol que…?

-Ayer descubrimos él y yo que esto tiene una piscina de interior. Según sales de aquí, a la derecha todo el pasillo recto y darás con ella.

-Vale, allá voy. Pero como me mate, mi muerte caerá sobre tu conciencia y volveré en calidad de fantasma a atormentarte el resto de tu inmortal vida.

-Correré el riesgo.

Reímos.

-Bueno, nos vemos luego. Deséame suerte, la necesitaré.

-Lo haré. Una última cosa… mira que lo intento…pero me es totalmente imposible entenderte… y mira que lo entiendo.

-Ché, bienvenido a mi mundo. Si mientras estamos juntos no vuelves a mencionar nada sobre errores, quizá me plantee fugarme contigo.-comencé a alejarme-Adiós, Harry.

-¡Suerte!

Salí de allí y me perdí buscando la piscina. Finalmente, una amable abuelita se ofreció a guiarme hasta allí después de haberme visto dando vueltas como una estúpida.

Me asomé a la piscina. Había muy poca gente, normal, casi todos estaban fuera, disfrutando del sol. Pero, sentando en el borde, de espaldas a mí, con las piernas dentro del agua, estaba Danny.

Me armé de un valor que no tenía y avancé hacia él.

-Eh-dije, dándole un golpecito en el hombro.-¿Cómo tú por aquí? ¿No estabas arriba haciendo solitarios?

-Me cansé de ellos. Eran demasiado solitarios. ¿Y tú? ¿Cómo tú por aquí? ¿No estabas haciendo ejercicio?

-Nah, somos totalmente incompatibles. ¿Puedo sentarme?

-No sé, la piscina no es mía. Pregúntale a aquel socorrista de allí.

-Tiene cara de querer arrojarme al agua como se me ocurra preguntarle semejante cosa.

-Que se atreva. Va él detrás.

-Claro, si quiere salvarme tiene que ir detrás, porque si no no podría salvarme…¿no?

-Sí.

-¿Entonces quieres que vaya a preguntarle?

-No, mejor siéntate y no le decimos nada. Alomejor no nos descubre.

Me senté a su lado.

Yo iba vestida, pero él solo estaba en bañador. Me resultaba imposible no mirarle.

Los dos nos quedamos sentados, mirando a través del gran ventanal que había en la piscina y comunicaba con el exterior.

-Qué bonito es el sol, ¿verdad?

Reí para mis adentros. Danny me hablaba del tiempo.

-Más bonita es tu canción “Walk in the sun”. Me encanta. Es una de mis favoritas.

-Vaya, gracias.

-Pero me gusta porque Tom no canta ni un poquito, solo tú.-bromée.

-Hahaha, que mala eres.

-Y lo triste es que te des cuenta ahora.

-Sí, un poco tarde para darme cuenta, sí.

Silencio.

-Me da un poco de pena pensar que ya no voy a poder salir a la luz del sol. Antes, cuando…bueno, cuando vi en lo que me había convertido, pensé que todo serían ventajas, pero todo no han sido más que complicaciones…

- Cuando hablas así en plan filosófico, cosa que no es propia de ti, me recuerdas a Pedro, un profesor de filosofía que yo tenía. ¿Sabes? Es curioso. Un día en clase, me llamó vampiro. Aunque se estaba refiriendo a un ejemplo que estaba poniendo en el que yo era el banco y tenía esclavizados a mis compañeros por el poder del dinero… debo de ser imbécil.

-¿Por qué?

-Estoy con mi ídolo en una piscina y no se me ocurre otra cosa que hablarle de Pedro de filosofía.

-Puede que a tu ídolo no le importe de qué hables con tal de que lo hagas.

-¿De veras? Que majo que es el socorrista…

-¡Ah! ¿Qué no hablabas de mí?

Ambos reímos.

-Sí, sí hablaba de ti, sí.

Era extraño. Danny había cambiado de un día para otro de una manera extraordinaria. ¿Sería este el verdadero Danny Jones que escondía? Me sentía completamente agusto con este nuevo Danny.

-Que honor, ser el ídolo de alguien que me odia.

Arrugué el entrecejo.

-No te odio.

-¿No? Pues lo parece. Me marginas.

-Yo no hago eso. Te automarginas tú solo.

-No, no tengo el síndrome de Harry.

-¿Sabes? Me ha pedido que me fugue con él.-dije, para desviar el tema de conversación.

-¡Ja! ¿Y qué le has dicho?

-Obviamente, sí.

La cara que puso fue mortal.

-¡Claro que no me fugo con Harry, Danny!-dije, riéndome.

-¡Qué susto! Ya pensé que tenía que quedarme a solas con Dougie, Carol y Tom.

Tom.

Acababa de acordarme que hacía mucho que no lo veía.

-Hablando de esos dos… ¿dónde están? ¿Están solos en la habitación?-pregunté.

-¿Qué? ¡Ah, no! Cuando me fui, dijeron que se iban a la bolera… o al menos eso me dijeron.

-Mucho tiempo pasan juntos…¿no crees?-le di un codazo.-Ahí hay tomate y del bueno, ¿eh,eh?

-Sí-rió.-Lo más seguro es que sí.

-Pues me alegro por ellos.

-Sí.

Y volvimos a quedarnos en silencio un rato que se me hizo eterno, aunque no desagradable. Por primera vez, estar a solas con Danny y sin decir nada no era motivo de molestia.

-Y, entonces, ¿lo tuyo con Tom ya es oficial?-preguntó.

Yo tenía la mano metida en el agua y trazaba círculos con ella.

-Supongo que podría decirse así, aunque aún no nos hemos dicho nada.

-¿Nada, de qué tipo?

- De que nos queremos, o algo así.

-¿Y tú le quieres?

Saqué la mano del agua y le miré a los ojos. Ojos azules que me miraban buscando una respuesta.

-Es la tercera vez que me hacen esa pregunta hoy.

-¿Y?

-La respuesta es siempre la misma.

-¿Cuál?

-Sí.

-No te creo.-dijo, apartando la mirada y fijando la vista hacia el infinito.

-¿No te crees que alguien pueda querer a Tom?

-No, no me creo que tú le quieras.

-Pues ya puedes empezar a creértelo porque es la verdad.-dije, mientras me levantaba.

-¿Y si no quiero creérmelo?

-Pues entonces peor para ti.

Fui a darme la vuelta para irme, pero me escurrí y caí hacia atrás, hacia el agua. Rápido como era, Danny se levantó y me agarró de un brazo, impidiendo que cayera.

-¿Por qué no has dejado que cayera?-pregunté.

-No quería darle al socorrista el gusto de salvarte.

Me soltó el brazo y por un momento quedé suspendida en el aire, hasta que me agarró por la cintura y me atrajo hacia él, apartándome del agua.

No era capaz de decirle que me soltara, tampoco quería que lo hiciera.

Inclinó la cabeza para mirarme.

Comenzó a bajar la cabeza y, aunque supe lo que iba a hacer, no me aparté.

Cuando sus labios rozaron los míos, me empujó al agua. Caí con un grito que provocó la risa de los allí presentes.

Salí del agua, completamente empapada.

-Con que quieres a Tom, ya… y por eso te dejas besar.-dijo, sonriente.

-¡Danny Jones, te voy a matar!-le amenacé, mientras me estrujaba el agua del pelo.

-Anda…-estaba sentada en el borde, intentando secarme, cuando me cogió en brazos.-Vamos arriba, Bella Empapada.

-Ja, qué gracioso eres.

-Me lo dicen todos los días.

-¿Y tú camiseta?

-¿Qué camiseta? Yo bajé sin ella.

-Pero, ¿no está prohibido ir por los hoteles semidesnudo?

-Para los demás supongo que sí, para mí, no.

Tenía frío y Danny estaba más caliente que yo, así que me agarré a él como si no hubiera mañana. Danny solo sonreía.

Entramos en la habitación.

No había nadie.

-Ya hemos llegado.-dijo, y me dejó en el suelo.

-No hay nadie.-objeté.

-Entonces sí debe de ser cierto que esos dos se fueron a jugar a los bolos.

-Sí…bolos…-fui a mis cosas, las revolví y saqué algo de ropa.-Yo me voy a duchar, tú haz lo que quieras.

-Yo te espero y luego cenamos juntos.

-Querrás decir “cenas sola pero yo te acompaño”.

-Más bien, sí, haha.

-Está bien, haz lo que quieras.

-Siempre lo hago.

-Pero como me hagas alguna de las tuyas…

-Seré un niño bueno, lo prometo-dijo poniendo voz de niño pequeño.

Le sonreí y me metí al baño.

Me duché y me sequé el pelo con el secador. Abrí un poco la puerta, ya que tenía calor.

-¡Tardas mucho!-oí gritar a Danny.

-¡Oh, calla!

En realidad, estaba tardando más tiempo aposta.

Salí, completamente vestida y arreglada. Danny estaba tumbado en la cama, viendo la tele.

-Aún falta un poco para la cena-me dijo-¿Quieres que echemos una partida a las cartas?

-¿Y no me harás trampas?

-No, solo se las hacemos a Dougie porque es demasiado inocente para darse cuenta.

-Entonces vale, pero te advierto. No tengo ni idea de cómo se juega.

-No hay problema, yo te enseñaré.

Al final, acabé enseñándole yo a él y jugamos al burro y a la mona. Perdimos ambos al menos tres veces hasta que decidió que ya era hora de cenar.

Estaba andando cuando me pisé un pie y tropecé. Danny me agarró para evitar que me pegara un piñazo.

-Atención señores, señores-dijo a la gente que se encontraba allí en ese momento- Miren a esta chica de aquí-me señaló-porque no verán cosa más patosa en su vida.

-Me vengaré de ti.-le dije.

Se encogió de hombros.

-Puede.

Fuimos al comedor.

-¿Crees que puedo sentarme en una mesa tranquilo, sin temor a que te caigas?

-Me he apañado bien todos estos años sin ti, podré aguantar un poco más.-le dije.

Se fue a sentar, riendo y negando con la cabeza.

Volví al rato con un mísero plato con un poco de pan y pasta.

-Siempre que estás conmigo comes poco-observó.

-Porque tú me quitas las ganas de comer.

Sonrió.

-¿Quieres comerme, eh,eh?

-Creí que era al revés.

-También.

-Esto es “Tensión alimenticia no resuelta”, como diría Harry.

Danny asintió.

-Empiezas a pensar como él.

-Oh, Dios, no.

Y reímos.

Terminé de cenar. Justamente cuando salíamos del comedor, se acercaban Harry, Carol y Dougie.

La cara de Harry se iluminó al ver quién me acompañaba.

-Nosotros ya hemos cenado.-dijo Danny.

-Pues nosotros vamos ahora. Nos vemos luego.

-Adiós.

Estábamos en el pasillo de nuestro cuarto cuando Danny se paró de pronto.

-¿Qué te pasa?-pregunté.

-Tom está dentro.

Sonreí.

-¿Si? ¿De verdad? ¡Voy corriendo!

Iba a ir, pero Danny me agarró del brazo.

-No, por favor. No vayas.

-¿Qué? ¿Por qué? Me necesita.

-Si te necesita, ¿no crees que te hubiera buscado?

No tuve respuesta para eso.

-Quédate conmigo, vamos, iremos a…

-No, Danny, quiero ir con Tom. Suéltame.

No lo hizo, así que me liberé tirando.

-¡Pues vete, vamos!-me dijo, se dio la vuelta y se fue.

Oh, mierda. ¿Se me había vuelto a enfadar, después de lo que bien que me lo había pasado ese día? Recordé que Tom estaba en la habitación.

Corrí a dentro. Danny estaba en lo correcto. Tom estaba sentando en la cama, mirando el suelo.

-¡Tom!-dije al verlo.-¡Tom, estás aquí!-me arrojé sobre él.-¡Me tenías tan preocupada! ¿Dónde estabas? ¡Desapareciste!

-Necesitaba pensar.-dijo.

Yo me senté a su lado, en la cama.

-Lo comprendo. Y mira, si a partir de ahora decides no hablarme y pasar de mí, vale, lo entenderé, pero…

-¿Por qué iba yo a hacer eso?-me preguntó, inocentemente.

-Porque…porque…yo maté a esa chica… y tú la querías y claro… te fuiste porque estabas enfadado conmigo y necesitabas pensar si podías perdonarme y…

-Te he dicho que me ido a pensar, pero no te he dicho sobre lo que he pensando.

-Bueno… ¿y puedes decírmelo? Si no quieres, vale, está bien, es tuyo. No quiero meterme en asuntos que no son de mi incumbencia.

Tom me miró.

-Me fui a pensar porque…porque la que podía haber acabado muerta eras tú. No me fui por ella, ella no significaba ya nada para mí… Me fui…porque me horrorizó esa idea, de que podía haberte perdido hoy sin ni siquiera haberte tenido.

Le miraba lo más intensamente que podía. Jamás hubiera pensando que nadie me diría eso tipo de cosas y muchísimo menos que ese alguien fuera Tom Fletcher.

-Me he enamorado de ti-dijo, mirándome a los ojos.-¿Tú me amas?

-Más que a nada en este mundo.-le respondí.

Entonces, el aire de la habitación se volvió distinto.

Estábamos solos, completamente solos, el uno cerca del otro. Miré nuestros brazos, que se tocaban casi imperceptiblemente. Y cometí el error de mirar sus ojos. Aquellos ojos color caramelo que brillaban con intensidad mientras me miraban.

Se inclinó hacia mí tanto que me eché hacia atrás apoyando los brazos en la cama. Me agarró de la cintura, acercándome completamente hacia él. Sentía su fuerte cuerpo bajo su camiseta mientras estaba así y estaba segura de que él también podía percibir el mío, aparte del rápido martilleo de mi corazón.

Estaba bastante desconcertada, a la vez que acalorada y fijé la vista en sus labios. Él lo notó e, inclinándose más sobre mí, me besó. No fue como el beso del otro día y yo sabía por qué. Él estaba hambriento, podía sentirlo, por lo que mientras le besaba no pude evitar el sentirme inquieta, pero por toda respuesta dejó de besarme para susurrarme:

-Jamás te haría daño.

Y, al parecer, eso era lo que quería oír, solo necesitaba oírlo de sus labios. Por lo que, con la voz más seductora que pude, le dije:

-Lo sé.

Como respuesta, él me empujó con suavidad a la cama, para después quitarse la camiseta y tirarla lejos de allí. Volvió a besarme con fuerza, apretando sus labios con los míos casi con desesperación.

Yo le pasé los brazos por el cuello y lo acerqué más a mí, mientras que con las piernas le agarraba como si fuera a escaparse. Rodé sobre mí misma y pude ponerme sobre él. Le besé por la barbilla, por el cuello y fui bajando hasta llegar a la estrella de pecho. Le besé justamente en el centro de la misma y después hice el contorno, como había hecho la noche anterior, solo que esta vez con la lengua.

Después de eso, Tom rodó y volví a quedar debajo de él. Él continuaba besándome. Yo, por mi parte, le agarré del pelo y deslicé mis dedos entre sus mechones, revolviéndolos, mientras él intentaba tres cosas a la vez:

1. Quitarme la ropa.

2. Dejar que yo le quitara la suya.

3. Intentar no dejar de besarme.

Cuando ambos nos desnudamos sentí el calor de su piel desnuda entre las sábanas que estaban esparcidas a nuestro alrededor. Él hundió las manos en mi pelo. Sentí cómo aumentaba mi propio calor y me fundía con él. Éramos uno, nuestros cuerpos encajaban como los engranajes de un reloj. Aferré sus hombros con fuerza y enterré la cara en su pecho desnudo. Sus manos me cogieron hábilmente por la cintura, levantándome con rapidez, para sentarme sobre sus piernas. Yo entrelacé las mías tras su espalda aplastándole aún más contra mí.

Gemí, el placer y el deseo me recorrieron la espalda como una oleada de calor, fuego que se extendía allí donde tocaban nuestros cuerpos. Él también gimió y me agarró con más fuerza que antes, pero sin llegar a hacerme daño. Sus labios y sus manos se deslizaban por encima de mi piel con destreza y suma delicadeza.

Su cuerpo volvió a fundirse con el mío con el calor y la violencia de una explosión. Agarré de nuevo sus hombros y sentí que su pasión me recorría entera. Nuestros cuerpos se movían con una fuerza tan increíble que ambos empezamos a hiperventilar. Llevada por la pasión, le abracé para acercar su cabeza a mi pecho y le mordí le oreja. Después, le susurré:

-Eres mío y no estoy dispuesta a compartirte.

miércoles, 12 de octubre de 2011

~Capítulo 21~

Me veía a mí misma, arrodillada ante mí con el rostro totalmente destrozado por el dolor. Hablando de dolor…me dolía mortalmente el pecho. Lo miré. ¡Horror, tenía clavada una estaca!

Entonces, recordé qué momento de mi vida estaba reviviendo. ¡Cuando Tom casi se muere! ¡Y yo lo estaba viviendo desde el punto de vista de Tom! En ese momento, era cuando dejaba que me mordiera. No quería hacerlo, pero esto me dolía tanto que…

-¡Ahhhhhh!-grité, incorporándome rápidamente.

-¿Qué te pasa?-me preguntó Tom, alarmado, mientras también se incorporaba, me pasaba un brazo por los hombros y me atraía hacia él.

-¿Qué ocurre?

-¿Quién ha gritado?

Harry, Danny y Dougie también se incorporaron.

Yo respiraba con nerviosismo, me faltaba el aire.

-¿Qué te pasa?-repitió Tom, mientras me apartaba el pelo que se me había quedado pegado en la frente.

-He…he…tenido un sueño.

-¿Salía yo?-preguntó Danny- Eso podía explicar porqué acabaste gritando.

Sonreí.

-N-no, no salías tú. Era…bueno…el momento…cuando casi te mueres, Tom, y me mordiste…solo que lo vi como tú, desde tus ojos.-me llevé la mano al pecho, donde, en mi sueño, hace unos instantes, tenía clavado aquel madero.-Y el dolor… ¿tanto te dolió?

-Eso ahora no tiene importancia.-respondió.

-Es extraño…Carol soñó lo mismo, quiero decir, cuando la mordí en el tobillo, ella vivió lo que yo había vivido. Y, más tarde, a mí me pasó también…-dijo Dougie. Vaya, eso mi amiga no me lo había contando.-¿A ti no, Tom?

Todos le miramos.

-Sí, a mí también. Lo vi desde su punto de vista.

-¿Cuándo?

-En el hospital, poco después…de morderla.

-¿Y por qué no me lo dijiste?-pregunté, herida.

-No quería preocuparte.

-Lástima que no lo hayas conseguido.-dije.

-Será mejor que intentes dormirte de nuevo-me aconsejó el bueno de Harry.

-No sé si podré…-dije lastimeramente.

-Oh, claro que podrás.-dijo Tom, dándome un beso en la frente.-Todos estamos aquí contigo.

-Gracias.

Volvimos todos a acostarnos. Aunque había poca luz, podía ver que Tom tenía la camiseta del pijama abierta y se le veía el tatuaje de la estrella. Puse un dedo sobre ella y comencé a dibujar el contorno sobre su pecho. Aquello me relajaba.

-Me la vas a borrar.-dijo.

Yo reí.

-No creo.

Sonrió.

-Duerme.

-No puedo.

Me abrazó y comenzó a cantarme POV. Quise decirle que eso no valía, que era trampa, pero me quedé dormida antes siquiera de abrir la boca.

Me desperté y Tom estaba a mi lado, sonriente, aún abrazándome.

-Buenos días.-dijo.

-Hum-le contesté con voz ronca y procedí a estirarme.

Eché un vistazo a la habitación. No había nadie.

-¿Dónde están los demás?

-Han bajado a desayunar. Decidimos no despertarte, ya que parecías estar en la gloria.

-Y lo estaba.

Rió.

-¿Quieres que bajemos?

-No, quiero quedarme aquí contigo. Solo contigo.

-Por mí bien, pero…¿qué les decimos a estos?

-Que se vayan al cuerno.

Reímos los dos.

-Tienes que ir al médico.-me recordó.

Puse los ojos en blanco y dejé caer la cabeza sobre la almohada, que había tenido todo el tiempo apoyada sobre su hombro.

-¿En serio es necesario?

-Me lo prometiste ayer.

Suspiré.

-Vale, vale. Iré. Pero…sólo si me das un beso.-le chantajeé.

No tuve que repetirlo dos veces.

Mientras me besaba, rodé sobre mí misma y me puse sobre él.

En ese momento, nuestros queridos y oportunos amigos entraron por la puerta, pillándonos en aquella comprometida situación.

-¡Seréis cochinos!-nos dijo Dougie mientras Harry nos señalaba, daba palmas y se reía. Carol le imitó. Traidora.

-¡Cállaos la boca!-dije, mientras me reía y volvía a tumbarme sobre la cama.

Miré a Danny. Estaba serio, cosa rara en él, con las manos metidas en los bolsillos.

-Ahora entiendo porqué no querías bajar con nosotros, Tom-dijo.

-Esas cosas se avisan.-dijo Dougie.

-Que os peten.-les respondí.

Me senté en el borde de la cama, fui a levantarme, me lo pensé mejor y me tiré sobre Tom.

-No intentes distraerme, al médico, venga.-dijo este.

Hinché los mofletes en un acto de extrema frustración.

-No creo que hoy podamos salir-dijo Danny, dejándose caer sobre una silla.-Hace un sol…

-Sí, y no hay ni una sola nube-le respaldó Dougie.

-Pues no voy-dije, feliz.

-Oh sí, sí que vas.-había que ver cuando se le metía algo a Tom en la cabeza.

-Si quiere, puedo acompañarla yo.-dijo Carol. ¡Acababa de acordarme de que tenía una amiga a la que no le dañaba el sol!

-Vale, vosotros ganáis.-dije, abatida.

Me vestí.

Tom insistía en que fuéramos en la furgoneta que los llevaba a ellos, pero declinamos su oferta.

-No nos vendría mal andar un poco. Estamos faltas de rayos UVA.-le dijo Carol.

-Además, está a un tiro de piedra de aquí.-dije yo.

-Ya, pero…

-Tom, no nos va a pasar nada a plena luz del día.

Asintió y me puso una mano sobre la cabeza.

-Más vale.

Le di un beso en la mejilla y Carol y yo salimos de allí.

-Creo que tienes que contarme muchas cosas.-dijo.

-Pues anda que tú a mí…

Salimos fuera del hotel y dejamos que la luz del sol nos diera de pleno.

-Lo echaba de menos-me dijo.

-Sí, la verdad.

Echamos a andar.

-Bueno…¿quién empieza?-preguntó-¿Tú o yo?

-Tú, obviamente.

-No sé para qué pregunto si ya sé la respuesta…

-Bueno, que sí, pero a lo importante… ¿qué pasa entre tú y Dougie? ¿Eh, eh?-pregunté, dándole un codazo.

-Podría preguntarte lo mismo con Tom y Danny.

-Podrías, pero ahora es mi turno.

-Vale…pues…hubo…un beso.

-¿Qué? ¿De verdad? ¡No me lo creo!

-Sí, fue…cuando tú estabas en el hospital y él y yo en el hotel…

-Nada mejor que una amiga en el hospital para lanzarse. Claro que sí. Bueno…¿y qué más? ¿Cómo fue?

-Fue orgásmico.

-LOL!

Y empezamos a reírnos.

-Pero, desde entonces, nada más. Estoy un poco desconcertada.

-Dale tiempo al chaval.

-Ja,ja. Me toca. ¿Se puede saber qué te traes con Tom y Danny?

-¿Yo? Nada.

-Esto es raro. Antes de venirnos a Londres, estabas loca de amor por Danny y ahora lo tienes aquí y lo cambias por Tom. No te entiendo.

-Las cosas cambian.-respondí, quitándole importancia y encogiéndome de hombros.

-No te creo.

-Quizá Danny no fuera como yo creía.

-Es exactamente como tú creías que era.

No respondí.

-Además, no te creo cuando dices que ya no te gusta.-dijo.

-Yo no he dicho eso.

-Pues da esa impresión. ¿Recuerdas los gritos que pegabas cuando veías fotos de él con flequillo? ¿Y los lloros por lo adorable que está con esas camisetas de pico que él se pone? Eso no se olvida de un día para otro.

-No lo he hecho.

-Pues lo parece. ¿Sabes lo que creo? Que estás con Tom solo para olvidarle a él. Y tal y como quieres, él acabará por perder el interés por ti y lo perderás…pero vamos, es tu vida, haz lo que quieras.

-Tú dedícate a besar a Dougie y calla.-la respondí.

-Bitch.

Reímos.

-Pero piensa en lo que te he dicho…¿vale?

-Sí, mamá-dije.

Sin darnos cuenta, habíamos llegado. Esperamos un rato y me llamaron.

Me miraron el brazo y le hicieron mil cosas extrañas. Finalmente, me dieron un veredicto.

-Su brazo está bien. Si acaso, ha tenido una fisura, pero ya está bien.

-¿Me está diciendo…qué he llevado una escayola para nada?-pregunté.

-Básicamente, sí.

Me acordé del sonriente médico de Bristol y me dieron ganas de matarlo.

Salimos del hospital tramando planes para asesinarlo pero haciendo que pareciera un accidente.

Llegamos a un escaparate donde había guitarras expuestas.

-¡Dios mío! Quiero entrar-dijo Carol- ¿Vienes?

-No, creo que me quedaré aquí fuera esperando, disfrutando del sol.

-Como quieras, ahora vuelvo.

Y entró.

Oí un sonido detrás de mí y me giré justo a tiempo para ver cómo alguien me agarraba del brazo y me arrastraba.

De pronto, me vi en un callejón mal iluminado, con una figura envuelta en un grueso abrigo del piel largo. Dios, qué calor.

La figura se movió y se desprendió del abrigo. Era una chica. Llevaba un traje de limpieza, que estaba roto por varios sitios y parecía bastante desgastado.

-¿Qué hacías con Tom anoche?-me preguntó, así, sin más.

Parpadeé, sorprendida.

-¿Nos espiaste?

Asintió.

-¿Pero nos conoces?

Desde luego, mis preguntas eran muy brillantes.

-A él sí.

-Ah.

Normal, acababa de caer en la cuenta de que Tom era galáxicamente conocido.

-No me apetece repetir la pregunta-dijo. Había algo en aquella chica que no me gustaba y no, no era solo su traje.

-Pues…estaba con él, dando una vuelta.

-Lo tenías abrazado.

-Porque tenía frío.

-Luego lo besaste…¿también tenías frío?

Oh, pillada.

-Bueno, ¿y si lo besé, qué? ¿Qué te importa a ti?-la espeté.

Ella rió. No sé qué tenía gracia.

-¿Nunca te has preguntado por qué los cuatros son vampiros?-¿cómo sabía ella eso?- ¿No te ha contado tu querido nada sobre mí?

-¿Qué tienes tú que ver con él? ¿Por qué me tendría que haber hablado sobre ti?

-Pues…porque yo fui quien lo convirtió.-dijo, sonriente.-Él es lo que es por mí.

Vampiro. Esa chica era otro vampiro. Claro, todo encajaba. Callejón pésimamente iluminado, el abrigo que la cubría entera…Espera…¿y decía que fue ella quién transformó a Tom?

-¿Qué?

-Oh, pobre. No te han contando nada.

-No necesito tu compasión.

-Hum…veo que tendré que contártelo yo misma. Verás…tus cuatro amigos fueron a la casa a la que yo trabajaba para terminar de grabar su disco. Allí conocí a Harry, me enamoré de él y…-rió- mira como acabé por eso.

-¿Harry te transformó?

-Sí. Él era el único vampiro de los cuatro por aquel entonces. Después, una vez convertida, intenté atacar a Tom, pero escapó… Supe que antes o después lo cogería. Yo le gustaba…¿sabes?

-No tienes perdón. Aprovecharte de eso para…para…eres despreciable-dije, apretando las manos con fuerza.

-Tenía que comer, ¿sabes? No, claro, qué va a saber una humanucha como tú lo que es la sed…-me dijo en tono despectivo.

La miré con enfado.

-Ellos idearon un plan para matar a Harry, ya que habían descubierto lo que era.-prosiguió.

-¿Intentaron matar a Harry?-la imagen de un Harry sonriente se me vino a la cabeza.-No lo puedo creer. Es imposible.

-Créelo, es la verdad. Le clavaron a Harry una estaca en el pecho. Los otros dos salieron corriendo, pero Tom se quedó allí, de pie, aterrado al lado de su amigo… Hasta que salté sobre él y lo mordí. Mis amigas se encargaron del resto.-sonrió.-Harry sobrevivió y todos quedamos como amigos. Pero mis amigas y yo teníamos otros planes y nos fuimos de allí. Antes de irme, Tom me pidió que no me fuera, que me quedara con él… Pobre, después de todo aún me quería… pero me fui. Y, ahora, me lo he pensado y he vuelto a por lo que es mío.

-Si con “mío” te refieres a Tom, ya puedes darte la vuelta e irte, porque no te pertenece.

-No serás tú quien me lo impida.

-Ya veremos.

Se lanzó sobre mí y la esquivé a duras penas. Agarré una lata de Coca- Cola del suelo y se la lancé. A grandes males, grandes remedios. La lata no estaba vacía del todo y le empapó la cara.

-¡Serás…!-gritó.

Cuando se llevó las manos a la cara para limpiarse los ojos, me tiré contra ella con toda la fuerza que pude y ella salió fuera del callejón y la luz del sol le dio de pleno.

Fue raro.

Empezó a desintegrarse. En un abrir y cerrar de ojos, ya era solo un montoncito de polvo acumulado en la acera.

-Pero Cristina… ¡¿qué has hecho?!-me preguntó Carol.

Eso me gustaría saber a mí, qué había hecho. Con los acontecimientos, no me había percatado de que mi amiga me había estado buscando.

-Tengo algo que contarte.-dije y se lo conté todo.

viernes, 7 de octubre de 2011

~Capítulo 20~

No. No podía ser.

Pero, sin embargo, lo era.

Danny iba a morder a aquella chica. Por suerte, había llegado justo a tiempo para poder evitarlo.

La chica estaba entre Danny y la pared, que me seguía mirando con aquellos ojos que no llegaban a ser los suyos del todo. Ella reía tontamente, estaba más pedo que él. Mejor, así mañana no recordaría nada.

Danny dejó de mirarme y se volvió hacia la chica.

-¡Danny! ¿Qué te crees que haces?-le espeté.

Estaba muy, pero que muy enfadada, aunque desconocía el motivo y eso me enfadaba aún más.

Este me ignoró, cosa a la que no estaba acostumbrada. Corrí y me metí entre ambos, apartando a la chica de un empujón.

-¡No dejaré que lo hagas!- le miré a los ojos, desafiante.-¡Vuelve en ti, ahora!

Levanté (muy a mí pesar) ambos brazos para darle una somanta de guantazos para hacerle regresar, tal y como le había visto hacer a Tom horas antes con Dougie, mas Danny me agarró los brazos y me los inmovilizó contra la pared.

Tiré de ellos hacia abajo, intentando liberarlos, pero Danny los tenía bien sujetos.

Le miré, con miedo. En otra situación, no le habría temido, pero es que no me estaba enfrentando a Danny, si no a un vampiro que, en menos de lo que tardo en pestañear, podía acabar con mi vida si así lo quisiera.

Danny me miraba fijamente y eso me molestaba, aunque me molestaba mucho más el hecho de que nadie notara mi ausencia y fuera a buscarme. ¿Es que no les importaba una mierda o qué?

Entonces Danny me sacó de mis pensamientos, acercándose más a mí. Comenzó a bajar la cabeza hasta ponerla a mi altura y pude mirarle sin necesidad de alzar la barbilla.

Le miré intensamente, intentando mirar dentro de él, pero me era imposible saber qué pensaba en esos momentos. ¿Por qué no hacía nada? ¿Por qué solo me miraba?

-Por favor…-le pedí.

Danny se acercó más.

“Por favor, que venga alguien, quien sea, me da igual. Carol, Harry, el camarero…incluso Peter. Por favor, que alguien lo detenga”-pensé.

Pero no apareció nadie, bendita de mi suerte.

Danny puso su frente contra la mía.

-Por favor…no te acerques más…- dije, suplicándole.

Él me miraba fijamente a los ojos, mientras que los míos descendían rápidamente a sus labios para luego ascender veloces y devolverle la mirada. ¿Qué miraba, qué buscaba mirándome así?

Apreté las manos con fuerza e intenté liberarme de nuevo, pero aunque usé toda la fuerza que poseía, no me moví un ápice.

Danny me tenía bien agarrada, no tenía donde huir, donde escapar. I had nowhere left to run.

Con el rabillo del ojo, busqué a la chica en busca de ayuda, pero esta se había dormido, estirada en el suelo cual larga era. Qué ayuda. Estaba sola.

Dirigí de nuevo el uso de mis cinco sentidos hacia Danny, que me seguía mirando. Aquella espera me estaba matando, aparte de las cosquillas que sentía en los brazos, ya que se me cansaban de estar en alto y la presión que Danny ejercía sobre ellos me hacía daño.

¿Pero por qué no hacía nada? ¿Por qué estaba tan quieto?

Se acercó más, se deslizaba hacia abajo, su nariz rozó suavemente la mía…

“Oh, no”-me susurré para mis adentros, mientras comenzaba a hiperventilar. Sin embargo, no me aparté de su trayectoria y dejé que me besara.

-Por favor…-dije, apartando la cabeza, pero él buscó mis labios y los encontró, acallando lo que iba a decir.

Se acercó más y me aplastó contra la pared. Molesta, aparté la cabeza, pero él no lo iba a dejar así. Volvió a buscarme y a encontrarme, aunque esta vez me mordió el labio, lo que me hizo sobresaltarme.

Danny bajó por mi barbilla y se trasladó a mi cuello…A MI CUELLO. Oh, no.

-Danny…Danny, no.-le dije, tirando de mis brazos, pero dándolo por imposible. Las piernas no me eran de gran ayuda, estaba completamente aplastada, emparedada entre Danny y la pared.

Danny me mordía ligeramente el cuello, no lo suficiente para hacerme daño, pero en cualquier momento podía darme el mordisco que acabaría con mi vida tal y como la conocía…si no me mataba.

Entonces, Danny mordió más fuerte y yo grité. Algo pasó en ese momento, porque Danny se apartó rápidamente de mí. Yo me eché la mano al cuello y me fui por patas de allí.

Me encontré con Carol, que me esperaba fuera de la discoteca, con Tom, Harry y Dougie, que, curiosamente, parecían completamente sobrios.

-¿Lo has encontr…? ¡Pero, ¿qué te pasa?!- me preguntó, alarmada, mi amiga.

No debía de tener buen aspecto. Me dolía la herida del cuello, me palpitaba el labio, me dolía el cuerpo por haber sido aplastado de aquella manera y a duras penas podía contener las lágrimas. Aunque no eran lágrimas producidas por el dolor físico, ya que lo que yo tenía herida era otra cosa.

-Sí, sí lo he encontrado. Está en el baño de las chicas.-se me quebró la voz a mitad de la frase.

-Pero…pero… ¿y tú qué…?-empezó Tom a preguntar.

-Me…me atacó.-dije. En ese momento, solté un sollozo, aunque me contuve.-Iba a morder a una chica y yo quería impedirlo…y acabó…y acabó atacándome a mí.

Tom, raudo y eficaz, se puso delante de mí.

-¿Qué iba a qué? ¡Pues haber dejado que lo hiciera!

-No podía, Tom. No podía dejar que eso pasara.

Tom se fijó entonces en la mano que tenía apretando la herida del cuello.

-¡¿Te ha mordido?!-preguntó, sorprendido.

Mis amigos, al oírlo, se alborotaron.

-S-sí.

-¡¿Por qué no nos lo habías dicho antes?!-me regañó Tom. Me sentía fatal. Que me regañara Tom era la segunda cosa que estaba en mi lista de “cosas que me hacían sentir como una mierda”.-Haber, déjame ver…-me quitó la mano con cuidado y contempló el mordisco.-Desde luego, te ha mordido con ganas, tienes aquí un buen bocado…

-Dougie, aléjate, vamos.-le ordenó Harry.

Harry estaba lleno y podía contemplar la herida con serenidad, mientras que Dougie, bueno…era mejor no tentarle.

Obedeciendo, se apartó y se quedó al margen.

Vi que Tom luchaba interiormente por mantener el control. Él era el que más tiempo llevaba sin comer y aquello parecía costarle bastante.

-Tom, tú también puedes irte si te sientes incómodo…-le dije.

-No, estoy bien. ¿Y tú cómo te sientes?

-No muy allá…pero gracias al cielo Danny se detuvo antes de beber nada…

-¿Hizo eso?-preguntó Tom.

-Sí. Despertó como de una especie de trance cuando grité, por el mordisco…

-Ahora se debe sentir como una mierda-dijo Harry.-Dudo que escuche a algún otro que no seas tú, Tom.

-Sí, debería ir a hablar con él.-respondió este.-Pero…-me miró.

-Estaré bien-le dije-Danny es más importante.

-Nosotros nos volvemos al hotel-dijo Harry.-Yo cuidaré de ella, Tom.

Tom asintió.

-Hablaré con Danny e iremos ambos.

Dicho esto, se dio la vuelta, dispuesto a entrar de nuevo.

-¡Tom!-le llamé. Este se giró se giró.- Dile a Danny…dile a Danny que lo perdono.

Tom sonrió.

-Eso lo ayudará.

Y se fue.

[POV Danny]

Imbécil. A mí se me podía designar perfectamente por esta palabra. Imbécil. ¿Pero qué diantres había hecho?

De poco me acordaba, hasta que había vuelto en mí de repente y me percaté de lo que estaba haciendo, aunque ya era tarde para lamentarse, el mal ya estaba hecho.

Pobre Cris, esta sí que no me la iba a perdonar y sus razones tenía.

De pronto, entró Tom en el baño.

-Danny, tío… ¿estás bien?

No respondí a su pregunta.

-¿Está ella bien?

-Un poco asustada y con un mordisco en el cuello…pero se recuperará.

Suspiré.

-Que susto, Tom. Yo…yo…me pensé lo peor.

-Pues no, Danny, menos mal. Por lo que ella nos ha contando, paraste un segundo antes de…

-Sí, no sé. Era como si antes no fuera yo y luego, justo en ese momento, tomara consciencia de todo.

-A eso se le llama estar “ebrio”.

-Sí, pero…

-Nosotros ya no estamos vivos, por lo tanto el alcohol no nos dura mucho en el organismo, por lo…

-Vale Tom, me hago una idea-volví a suspirar.-He metido la pata hasta el fondo, ¿verdad que sí?

-Pues…un poco, sí.

-Esta no me la va a perdonar.

-En eso te equivocas.-miré a Tom sin comprender.-Lo último que me dijo antes de irme fue que te dijera que te perdonaba.

-¿Qué? ¿De verdad? ¿Después de besarla y todo?

Ahora era Tom quién me miraba sin comprender.

-¿Qué hiciste qué?

-Sí, acabo de recordarlo. Iba a cenar-señalé a la chica del suelo-cuando apareció ella y lo evitó. Entonces yo la agarré, la puse contra la pared y... ¿a qué viene esa cara, Tom?

Tom me miraba raro, yo diría que hasta con inquina.

-Viene a que más te valdría ser más cuidadoso.-no sé por qué pero me daba que no era por eso.-Podríamos haber tenido un accidente.

-Tiene gracia que me lo digas tú.

-Al menos, yo no acorralo a mis amigas en el baño para…para comérmelas.

Nos miramos los dos un minuto sin decir nada.

-Uh, Tom, lo que pasa es que estás celoso…-Tom abrió la boca para replicar.-¡Celoso de que yo bese a otras! Creí que lo nuestro solo era sex…

-¡Vale, vale, cállate ya!-dijo Tom, riendo.- Recuerda que esto no tiene que ver conmigo, sino con Cris.

Oírsela mencionar a Tom me quitó la sonrisa de la cara.

-¿Dónde está ahora?-pregunté.

-Ella y los demás se han vuelto al hotel. Yo me quedé para hablar contigo. Cris estaba muy preocupada, más por ti que por ella.

-Pues volvamos. Creo que le debo una disculpa.

-¿Solo una?

[POV Cris]

Agarrada del brazo de Harry, volvimos al hotel. Harry subió conmigo a la habitación para ver qué se podía hacer por mi herida mientras Carol y Dougie se iban a jugar al futbolín o qué sé yo.

Una vez en el cuarto, Harry me hizo sentarme en una cama.

-Siéntate en la que prefieras.

-Potrearé la tuya, entonces.-dije mientras lo hacía.

Rió y se sentó a mi lado.

-Haber, déjame verte la herida.

Así lo hice.

-Desde luego, tenía hambre.

-Sí, eso no se le puede negar.-sonreí.

-Nada grave, te la desinfecto, tirita y listo.

-Gracias, enfermero Judd.

Rió.

Me quejé un poco cuando me dio agua oxigenada, pero por lo demás me porté como una campeona.

-Pues esto ya está.

-Muchas gracias, Harry, de verdad. No paro de daros problemas.

-Bah, no has hecho más que hacer que todo sea más divertido. Pero…¿y esto? ¡Te sangra el labio!

-¡Ah, esto!-dije, llevándome la mano a la boca- Danny me besó y me mordió…

-¿Qué te besó? ¿Danny? ¡Cuéntamelo todo!- Harry estaba muy emocionado, así que no quise hacerle de rogar y le conté hasta el más mínimo detalle.-¿Y te mordió, el muy animal?

Reí.

-Sí, mira, tengo la prueba.

Harry me miró la pupa.

-¿Quieres un poco de agua oxigenada en…?

-¡No!

-Vale, vale, solo era una sugerencia. Así que…tú y Danny, ¿eh? Pero si ya lo decía yo….¡no podéis engañarnos!

-Pero Harry, él estaba ebrio, eso no cuenta…. Cuando se está así se hacen cosas sin pensar…

-Bueno…sí y no. Después de todo… ¿no deberías estar enfadada? Pues lo has perdonado muy rápido…

-Ya te lo ha dicho, él no era consciente de lo que hacía.

-Podía haberte matado.

-O convertirme en uno de los vuestros.

-Conociendo a Danny, hubiera sido lo primero y ya eres de los nuestros.

-No, no de esa manera.

-Este no es un tipo de vida para ti.

-Oh, Harry, ¿de verdad tenemos que tener esta conversación tan de Crepúsculo? Ya sabemos que acaba ganando Bella…

-Sí, en la parte publicada. Seamos honestos, ahora no nos gustan las tragedias. Si ese libro hubiera acabado mal, no hubiera vendido ni la mitad…

-Vale, pero yo sé lo que quiero.

-Y… ¿qué es?

Iba a contestarle cuando Danny y Tom entraron por la puerta.

Por un momento, los cuatro nos quedamos en silencio, observándonos.

Harry se levantó y se puso al lado de Tom.

-Ven, Tom, dejémosles solos. Tienen que hablar.

Tom asintió y ambos salieron por la puerta, dejándome allí, sola, con Danny.

-Siéntate, si quieres.-dije, señalando el sitio que había dejado libre Harry a mi derecha.

Sin dejar de mirarme, así lo hizo.

Nos observamos durante un rato, sin hablar. Al fin, él rompió el silencio.

-Sigamos fingiendo que no fue nada.

-Porque no lo fue, Danny. Tengo un mordisco superficial que…

-Sabes que no me refiero a eso.

Me quedé descolocada.

-¿Entonces a qué…? ¡Ah, ya entiendo! No tiene importancia.

-Sí, sí que la tiene. Te besé.

-No tiene importancia.-insistí.

-E intenté…intenté matarte.

-No tiene importancia.

-¡Oh vamos Cris! ¡Ambos sabemos que sí que la tiene!

-Lo único que tiene importancia es que ojalá hubieras sido consciente en todo momento…

Se me quedó mirando.

-Me quieres.-no era una pregunta. Le miré, pero no respondí.-Pero no me lo dices… ¿por qué? ¿Es por Tom?- aparté la vista de él y me centré en mirar la pared.-Es eso, ¿verdad?

-Para mí esto es muy difícil, Danny.

-¿A qué te refieres con “esto”?

-Pues a todo.

-Explícamelo, por favor.

-Aún no puedo.

-¿Entonces cuándo?

-No lo sé.

-¿Y por qué no me dices lo que quiero oír y ya está? Soy Danny, vamos, no puedes engañarme.

-Precisamente por ser Danny puedo hacerlo. Ay-dije, molesta- ¿Por qué siempre tenemos que salir regañando? Me gustaría estar de buenas contigo.

-Y a mí.

-¿Sí? Ya lo demostrarte antes, abandonándome a mi suerte por una cabina de DJ…

-Sabes lo mucho que me gusta.

-Sí, pero me hubiera gustado que me avisaras. Solo eso. Y después podrías haberte ido tan feliz a…eso.-me levanté.

-¿Adónde vas? Aún no he acabado de decirte todo lo que tenía que decir.

-Pues yo sí he acabado y me apetece estar con Tom, por lo que voy a ir a buscarlo.

-No te vayas, por favor.

Estaba con un pie fuera de la habitación cuando dijo eso. Me giré y lo miré. Allí estaba, sentando en una cama, mirándome lastimeramente, el ídolo entre mis ídolos, al ser que idolatraba y amaba por encima de todas las cosas/personas…menos una.

-Contigo me parece que ya he estado bastante.

Cerré la puerta tras de mí. Pobre, no quería haberle dicho eso.

Pero verdaderamente tenía unas ganas tremendas de Tom, le necesitaba en aquellos momentos más de lo que podía imaginarme.

Lo busqué casi con desesperación hasta que di con él y con Harry, que estaban fuera, en el jardín.

-Eh-dije, a modo de saludo. Me esforcé por sonreír.

Ellos se giraron para mirarme.

Ver el rostro de Tom bañado por la luz de la luna, lo cual solo lo hacía más hermoso, era mucho más de lo que yo podía soportar esa noche.

-Cris, ¿qué tal con Danny?

-Sí ¿habéis vuelto a besar…?-Tom le pegó un codazo a Harry y este se calló.

-No sé qué voy a hacer con él.-respondí-Parece imposible que nosotros podamos llevarnos bien, además…me apetecía estar contigo.-dije, mirando a Tom.

-¿Conmigo?-.preguntó este, extrañado.

Ahogando un sollozo, asentí con la cabeza y extendí los brazos hacia él. No tuve que esperar mucho para sentir su cuerpo contra el mío, sus brazos rodeándome con delicadeza, su cálido aroma y la seguridad que todo él me ofrecía.

-Creo que iré con Danny. Quiero enterarme de todo.-dijo Harry.-Os veo arriba.

Y se fue.

-Oh, Tom.

-¿Sí?

-¿Te he dicho alguna vez lo guapo que estás bajo la luz de la luna?

Rió.

-Desvarías.

-No.

-¿Qué te ha dicho Danny?

-No quiero hablar de él.

-Como quieras.

Suspiré, relajada. Verdaderamente, estar con Tom era muy diferente de estar con Danny. Mientras que uno me crispaba los nervios, el otro me hacía sentirme totalmente segura y agusto.

-Tom.

-¿Hum?

-¿Podrías no dejar de abrazarme? Mientras lo hagas, no me sentiré vulnerable.

Alcé la cabeza para mirarle y le planté un beso en la mejilla.

-Cla-claro. Sabes que conmigo no tienes nada que temer.

-Moltes gracies. ¿Es así…no?

Esta vez reímos los dos.

Algo apareció de pronto y me asustó. Grité con fuerza y me agarré a Tom como si no hubiera mañana.

-Cris, que solo soy yo.-oí decir a Dougie.

Le miré y, en efecto, era él. Me dieron ganas de darle un soberbio guantazo por estropearme aquel momento con Tom pero me contuve por respeto a mi amiga.

-¿Qué hacéis aquí?-nos preguntó.-¿Y qué hacéis tan abrazados?

Tom abrió la boca para contestarle, pero yo hablé antes.

-¿Y qué has hecho tú con Carol?

-Estamos jugando al escondite.

-¿Qué? ¿A estas horas?

-Sí, no me es muy difícil verla ya que la oscuridad para mí no es un problema y como huele tan bien, pues…

-Bueno, pues síguela buscando.

-Ahora, pero antes…¿has hablado con Danny?

-Sí.

-¿Y?

Negué con la cabeza.

-Menudos que estáis hechos…-en ese momento, se movió un arbusto.-¡Carol!-gritó Dougie, entusiasmado, tirándose contra el arbusto.

-¡Vale, ya me pillaste!-dijo mi amiga, saliendo del arbusto.

-Soy muy bueno jugando a esto.

-¡Sí! ¿Seguimos jugando?

-¿Pero no haréis cosas malas en la oscuridad?-pregunté, inocentemente.

Tanto ella como Dougie intentaron lincharme, pero Tom me sirvió de escudo humano y a él, como es sagrado, pues no le tocaron.

Dejamos a esos dos “haciendo cosas malas” en el jardín y fuimos a dar una vuelta.

-¿Puedo cogerte de la mano?-le pedí.

-¿Por qué no ibas a poder?-preguntó, tendiéndomela. Yo le cogí la mano con entusiasmo y las balanceé adelante y atrás.

-Me gusta pedir permiso antes.

Rió.

-Tom…no quiero alarmarte, pero…

-¿Pero?

-Es el brazo.

-¿Te duele?

-No, no me duele. Es eso. Antes… con lo de Danny… moví los dedos perfectamente y no me dolió nada…

-Pero…

-Y la escayola me molesta. ¿Crees que podrías…romperla?

-¿Y si te rompo el brazo?

Reí.

-No harás eso. Vamos, por favor, inténtalo.

-Creo que es mejor que veas al médico antes de…

-Mañana iré, lo prometo. Pero me molesta y no me he quejado un solo momento. Por favor. ¿Tú sabes lo que es que te pique el brazo y no poder rascarte? ¡Un suplicio!

Rió.

-Está bien. Dame el brazo.

Se lo tendí.

-Todo tuyo.

Lo agarró.

-Allá voy.

-Sin miedo, Tom.

Apretó y la escayola se rompió fácilmente.

-¡Por fin, aire fresco!-agité el brazo en todas direcciones, feliz.-¡Gracias Tom!-dije, abrazándole.-¡Ya puedo abrazar a alguien decentemente!

Tom rió.

Volví a cogerle de la mano y seguimos andando.

-Pero es raro… se supone que estaba roto y…

-No le des más vueltas, Tom. Mi brazo está bien, acabas de verlo.

-Sí, pero sigo pensando que será mejor que vayas al médico.

-Como quieras, iré mañana.

-Yo te acompañaré.

-Tom, en serio… no puedo creerlo. Eres tan…tan… no tengo palabras para ti. Te debo tanto.

-Yo te debo la vida.

-Ya me has recompensando, aunque…-me paré en seco.-Quizá quiera algo más.

-¿Qué es?

Me puse de puntillas, ya que él era bastante más alto que yo y le besé. Esperé que me apartara o alguna reacción negativa por su parte, pero no fue así. Me abrazó y yo le pasé las manos por el cuello. Me sentía bien, como si hubiera soltado algo que llevara mucho tiempo metido dentro.

Cuando le solté, no sabía que decir.

-Ups…lo…lo siento, Tom. No sé que me ha pasado. No te enfades.

Este río.

-¿Por qué iba a enfadarme?

Me encogí de hombros, inocentemente.

Volvimos de la mano al hotel. Iba contenta, muy contenta, aunque rara, ya que no sabía cómo habíamos quedado Tom y yo después de…eso.

-Tom…

-Dime.

-¿Puedes dormir hoy conmigo?

Me miró y sonrió.

-Claro que sí.

-¡Gracias!

Le di un beso en la mano que llevaba agarrada.

Entramos en la habitación.

Dougie y Carol jugaban a tirarse sobre Harry y Danny les tiraba cojines, aunque no sé con qué fin.

Al vernos entrar, pararon de matarse y nos miraron. Reparé entonces en que seguía llevando la mano de Tom agarrada.

Miré a cada uno de los allí presentes.

Dougie nos miraba con cara de no entender un pimiento, Carol no lo creía, Harry se estaba preguntando qué demonios significaba aquello y Danny… su cara era un poema.

-¿Qué pasa? ¿Nadie tiene ganas de dormirse hoy?-pregunté.

-Es verdad. Vamos a dormir.

-¡Qué tiempos aquellos en los que yo dormía!-suspiró Dougie. Nos reímos de él.

Todo el mundo nos pusimos los pijamas. Harry dormía en la cama del medio (¡por una vez en su vida!), Danny en la de la izquierda del todo, Carol y Dougie en su súper sofá cama y nosotros dos en la de Tom.

Tom se tumbó y yo corría a acurrucarme junto a él.

-No roncarás, ¿verdad?-me preguntó.

Reí.

-No, ¿roncas tú?

-Tampoco.

-Menos mal.

-Bueno, que apago las luces.

-Que malo Harry, que nos apaga las luces.

-Ya te daré lo tuyo, Dougie más tarde.

-Uhhhh-dijimos todos.

-¡Yujú!-dijo este, antes de que se apagaran las luces.

Cuando me vi envuelta en la oscuridad, pensé en lo que había hecho ese día. Danny. Tom. Danny. Tom. Danny. Tom.Danny…

Me moví y abrazacé a Tom. Este me abrazó también y así me dormí.