miércoles, 12 de octubre de 2011

~Capítulo 21~

Me veía a mí misma, arrodillada ante mí con el rostro totalmente destrozado por el dolor. Hablando de dolor…me dolía mortalmente el pecho. Lo miré. ¡Horror, tenía clavada una estaca!

Entonces, recordé qué momento de mi vida estaba reviviendo. ¡Cuando Tom casi se muere! ¡Y yo lo estaba viviendo desde el punto de vista de Tom! En ese momento, era cuando dejaba que me mordiera. No quería hacerlo, pero esto me dolía tanto que…

-¡Ahhhhhh!-grité, incorporándome rápidamente.

-¿Qué te pasa?-me preguntó Tom, alarmado, mientras también se incorporaba, me pasaba un brazo por los hombros y me atraía hacia él.

-¿Qué ocurre?

-¿Quién ha gritado?

Harry, Danny y Dougie también se incorporaron.

Yo respiraba con nerviosismo, me faltaba el aire.

-¿Qué te pasa?-repitió Tom, mientras me apartaba el pelo que se me había quedado pegado en la frente.

-He…he…tenido un sueño.

-¿Salía yo?-preguntó Danny- Eso podía explicar porqué acabaste gritando.

Sonreí.

-N-no, no salías tú. Era…bueno…el momento…cuando casi te mueres, Tom, y me mordiste…solo que lo vi como tú, desde tus ojos.-me llevé la mano al pecho, donde, en mi sueño, hace unos instantes, tenía clavado aquel madero.-Y el dolor… ¿tanto te dolió?

-Eso ahora no tiene importancia.-respondió.

-Es extraño…Carol soñó lo mismo, quiero decir, cuando la mordí en el tobillo, ella vivió lo que yo había vivido. Y, más tarde, a mí me pasó también…-dijo Dougie. Vaya, eso mi amiga no me lo había contando.-¿A ti no, Tom?

Todos le miramos.

-Sí, a mí también. Lo vi desde su punto de vista.

-¿Cuándo?

-En el hospital, poco después…de morderla.

-¿Y por qué no me lo dijiste?-pregunté, herida.

-No quería preocuparte.

-Lástima que no lo hayas conseguido.-dije.

-Será mejor que intentes dormirte de nuevo-me aconsejó el bueno de Harry.

-No sé si podré…-dije lastimeramente.

-Oh, claro que podrás.-dijo Tom, dándome un beso en la frente.-Todos estamos aquí contigo.

-Gracias.

Volvimos todos a acostarnos. Aunque había poca luz, podía ver que Tom tenía la camiseta del pijama abierta y se le veía el tatuaje de la estrella. Puse un dedo sobre ella y comencé a dibujar el contorno sobre su pecho. Aquello me relajaba.

-Me la vas a borrar.-dijo.

Yo reí.

-No creo.

Sonrió.

-Duerme.

-No puedo.

Me abrazó y comenzó a cantarme POV. Quise decirle que eso no valía, que era trampa, pero me quedé dormida antes siquiera de abrir la boca.

Me desperté y Tom estaba a mi lado, sonriente, aún abrazándome.

-Buenos días.-dijo.

-Hum-le contesté con voz ronca y procedí a estirarme.

Eché un vistazo a la habitación. No había nadie.

-¿Dónde están los demás?

-Han bajado a desayunar. Decidimos no despertarte, ya que parecías estar en la gloria.

-Y lo estaba.

Rió.

-¿Quieres que bajemos?

-No, quiero quedarme aquí contigo. Solo contigo.

-Por mí bien, pero…¿qué les decimos a estos?

-Que se vayan al cuerno.

Reímos los dos.

-Tienes que ir al médico.-me recordó.

Puse los ojos en blanco y dejé caer la cabeza sobre la almohada, que había tenido todo el tiempo apoyada sobre su hombro.

-¿En serio es necesario?

-Me lo prometiste ayer.

Suspiré.

-Vale, vale. Iré. Pero…sólo si me das un beso.-le chantajeé.

No tuve que repetirlo dos veces.

Mientras me besaba, rodé sobre mí misma y me puse sobre él.

En ese momento, nuestros queridos y oportunos amigos entraron por la puerta, pillándonos en aquella comprometida situación.

-¡Seréis cochinos!-nos dijo Dougie mientras Harry nos señalaba, daba palmas y se reía. Carol le imitó. Traidora.

-¡Cállaos la boca!-dije, mientras me reía y volvía a tumbarme sobre la cama.

Miré a Danny. Estaba serio, cosa rara en él, con las manos metidas en los bolsillos.

-Ahora entiendo porqué no querías bajar con nosotros, Tom-dijo.

-Esas cosas se avisan.-dijo Dougie.

-Que os peten.-les respondí.

Me senté en el borde de la cama, fui a levantarme, me lo pensé mejor y me tiré sobre Tom.

-No intentes distraerme, al médico, venga.-dijo este.

Hinché los mofletes en un acto de extrema frustración.

-No creo que hoy podamos salir-dijo Danny, dejándose caer sobre una silla.-Hace un sol…

-Sí, y no hay ni una sola nube-le respaldó Dougie.

-Pues no voy-dije, feliz.

-Oh sí, sí que vas.-había que ver cuando se le metía algo a Tom en la cabeza.

-Si quiere, puedo acompañarla yo.-dijo Carol. ¡Acababa de acordarme de que tenía una amiga a la que no le dañaba el sol!

-Vale, vosotros ganáis.-dije, abatida.

Me vestí.

Tom insistía en que fuéramos en la furgoneta que los llevaba a ellos, pero declinamos su oferta.

-No nos vendría mal andar un poco. Estamos faltas de rayos UVA.-le dijo Carol.

-Además, está a un tiro de piedra de aquí.-dije yo.

-Ya, pero…

-Tom, no nos va a pasar nada a plena luz del día.

Asintió y me puso una mano sobre la cabeza.

-Más vale.

Le di un beso en la mejilla y Carol y yo salimos de allí.

-Creo que tienes que contarme muchas cosas.-dijo.

-Pues anda que tú a mí…

Salimos fuera del hotel y dejamos que la luz del sol nos diera de pleno.

-Lo echaba de menos-me dijo.

-Sí, la verdad.

Echamos a andar.

-Bueno…¿quién empieza?-preguntó-¿Tú o yo?

-Tú, obviamente.

-No sé para qué pregunto si ya sé la respuesta…

-Bueno, que sí, pero a lo importante… ¿qué pasa entre tú y Dougie? ¿Eh, eh?-pregunté, dándole un codazo.

-Podría preguntarte lo mismo con Tom y Danny.

-Podrías, pero ahora es mi turno.

-Vale…pues…hubo…un beso.

-¿Qué? ¿De verdad? ¡No me lo creo!

-Sí, fue…cuando tú estabas en el hospital y él y yo en el hotel…

-Nada mejor que una amiga en el hospital para lanzarse. Claro que sí. Bueno…¿y qué más? ¿Cómo fue?

-Fue orgásmico.

-LOL!

Y empezamos a reírnos.

-Pero, desde entonces, nada más. Estoy un poco desconcertada.

-Dale tiempo al chaval.

-Ja,ja. Me toca. ¿Se puede saber qué te traes con Tom y Danny?

-¿Yo? Nada.

-Esto es raro. Antes de venirnos a Londres, estabas loca de amor por Danny y ahora lo tienes aquí y lo cambias por Tom. No te entiendo.

-Las cosas cambian.-respondí, quitándole importancia y encogiéndome de hombros.

-No te creo.

-Quizá Danny no fuera como yo creía.

-Es exactamente como tú creías que era.

No respondí.

-Además, no te creo cuando dices que ya no te gusta.-dijo.

-Yo no he dicho eso.

-Pues da esa impresión. ¿Recuerdas los gritos que pegabas cuando veías fotos de él con flequillo? ¿Y los lloros por lo adorable que está con esas camisetas de pico que él se pone? Eso no se olvida de un día para otro.

-No lo he hecho.

-Pues lo parece. ¿Sabes lo que creo? Que estás con Tom solo para olvidarle a él. Y tal y como quieres, él acabará por perder el interés por ti y lo perderás…pero vamos, es tu vida, haz lo que quieras.

-Tú dedícate a besar a Dougie y calla.-la respondí.

-Bitch.

Reímos.

-Pero piensa en lo que te he dicho…¿vale?

-Sí, mamá-dije.

Sin darnos cuenta, habíamos llegado. Esperamos un rato y me llamaron.

Me miraron el brazo y le hicieron mil cosas extrañas. Finalmente, me dieron un veredicto.

-Su brazo está bien. Si acaso, ha tenido una fisura, pero ya está bien.

-¿Me está diciendo…qué he llevado una escayola para nada?-pregunté.

-Básicamente, sí.

Me acordé del sonriente médico de Bristol y me dieron ganas de matarlo.

Salimos del hospital tramando planes para asesinarlo pero haciendo que pareciera un accidente.

Llegamos a un escaparate donde había guitarras expuestas.

-¡Dios mío! Quiero entrar-dijo Carol- ¿Vienes?

-No, creo que me quedaré aquí fuera esperando, disfrutando del sol.

-Como quieras, ahora vuelvo.

Y entró.

Oí un sonido detrás de mí y me giré justo a tiempo para ver cómo alguien me agarraba del brazo y me arrastraba.

De pronto, me vi en un callejón mal iluminado, con una figura envuelta en un grueso abrigo del piel largo. Dios, qué calor.

La figura se movió y se desprendió del abrigo. Era una chica. Llevaba un traje de limpieza, que estaba roto por varios sitios y parecía bastante desgastado.

-¿Qué hacías con Tom anoche?-me preguntó, así, sin más.

Parpadeé, sorprendida.

-¿Nos espiaste?

Asintió.

-¿Pero nos conoces?

Desde luego, mis preguntas eran muy brillantes.

-A él sí.

-Ah.

Normal, acababa de caer en la cuenta de que Tom era galáxicamente conocido.

-No me apetece repetir la pregunta-dijo. Había algo en aquella chica que no me gustaba y no, no era solo su traje.

-Pues…estaba con él, dando una vuelta.

-Lo tenías abrazado.

-Porque tenía frío.

-Luego lo besaste…¿también tenías frío?

Oh, pillada.

-Bueno, ¿y si lo besé, qué? ¿Qué te importa a ti?-la espeté.

Ella rió. No sé qué tenía gracia.

-¿Nunca te has preguntado por qué los cuatros son vampiros?-¿cómo sabía ella eso?- ¿No te ha contado tu querido nada sobre mí?

-¿Qué tienes tú que ver con él? ¿Por qué me tendría que haber hablado sobre ti?

-Pues…porque yo fui quien lo convirtió.-dijo, sonriente.-Él es lo que es por mí.

Vampiro. Esa chica era otro vampiro. Claro, todo encajaba. Callejón pésimamente iluminado, el abrigo que la cubría entera…Espera…¿y decía que fue ella quién transformó a Tom?

-¿Qué?

-Oh, pobre. No te han contando nada.

-No necesito tu compasión.

-Hum…veo que tendré que contártelo yo misma. Verás…tus cuatro amigos fueron a la casa a la que yo trabajaba para terminar de grabar su disco. Allí conocí a Harry, me enamoré de él y…-rió- mira como acabé por eso.

-¿Harry te transformó?

-Sí. Él era el único vampiro de los cuatro por aquel entonces. Después, una vez convertida, intenté atacar a Tom, pero escapó… Supe que antes o después lo cogería. Yo le gustaba…¿sabes?

-No tienes perdón. Aprovecharte de eso para…para…eres despreciable-dije, apretando las manos con fuerza.

-Tenía que comer, ¿sabes? No, claro, qué va a saber una humanucha como tú lo que es la sed…-me dijo en tono despectivo.

La miré con enfado.

-Ellos idearon un plan para matar a Harry, ya que habían descubierto lo que era.-prosiguió.

-¿Intentaron matar a Harry?-la imagen de un Harry sonriente se me vino a la cabeza.-No lo puedo creer. Es imposible.

-Créelo, es la verdad. Le clavaron a Harry una estaca en el pecho. Los otros dos salieron corriendo, pero Tom se quedó allí, de pie, aterrado al lado de su amigo… Hasta que salté sobre él y lo mordí. Mis amigas se encargaron del resto.-sonrió.-Harry sobrevivió y todos quedamos como amigos. Pero mis amigas y yo teníamos otros planes y nos fuimos de allí. Antes de irme, Tom me pidió que no me fuera, que me quedara con él… Pobre, después de todo aún me quería… pero me fui. Y, ahora, me lo he pensado y he vuelto a por lo que es mío.

-Si con “mío” te refieres a Tom, ya puedes darte la vuelta e irte, porque no te pertenece.

-No serás tú quien me lo impida.

-Ya veremos.

Se lanzó sobre mí y la esquivé a duras penas. Agarré una lata de Coca- Cola del suelo y se la lancé. A grandes males, grandes remedios. La lata no estaba vacía del todo y le empapó la cara.

-¡Serás…!-gritó.

Cuando se llevó las manos a la cara para limpiarse los ojos, me tiré contra ella con toda la fuerza que pude y ella salió fuera del callejón y la luz del sol le dio de pleno.

Fue raro.

Empezó a desintegrarse. En un abrir y cerrar de ojos, ya era solo un montoncito de polvo acumulado en la acera.

-Pero Cristina… ¡¿qué has hecho?!-me preguntó Carol.

Eso me gustaría saber a mí, qué había hecho. Con los acontecimientos, no me había percatado de que mi amiga me había estado buscando.

-Tengo algo que contarte.-dije y se lo conté todo.

viernes, 7 de octubre de 2011

~Capítulo 20~

No. No podía ser.

Pero, sin embargo, lo era.

Danny iba a morder a aquella chica. Por suerte, había llegado justo a tiempo para poder evitarlo.

La chica estaba entre Danny y la pared, que me seguía mirando con aquellos ojos que no llegaban a ser los suyos del todo. Ella reía tontamente, estaba más pedo que él. Mejor, así mañana no recordaría nada.

Danny dejó de mirarme y se volvió hacia la chica.

-¡Danny! ¿Qué te crees que haces?-le espeté.

Estaba muy, pero que muy enfadada, aunque desconocía el motivo y eso me enfadaba aún más.

Este me ignoró, cosa a la que no estaba acostumbrada. Corrí y me metí entre ambos, apartando a la chica de un empujón.

-¡No dejaré que lo hagas!- le miré a los ojos, desafiante.-¡Vuelve en ti, ahora!

Levanté (muy a mí pesar) ambos brazos para darle una somanta de guantazos para hacerle regresar, tal y como le había visto hacer a Tom horas antes con Dougie, mas Danny me agarró los brazos y me los inmovilizó contra la pared.

Tiré de ellos hacia abajo, intentando liberarlos, pero Danny los tenía bien sujetos.

Le miré, con miedo. En otra situación, no le habría temido, pero es que no me estaba enfrentando a Danny, si no a un vampiro que, en menos de lo que tardo en pestañear, podía acabar con mi vida si así lo quisiera.

Danny me miraba fijamente y eso me molestaba, aunque me molestaba mucho más el hecho de que nadie notara mi ausencia y fuera a buscarme. ¿Es que no les importaba una mierda o qué?

Entonces Danny me sacó de mis pensamientos, acercándose más a mí. Comenzó a bajar la cabeza hasta ponerla a mi altura y pude mirarle sin necesidad de alzar la barbilla.

Le miré intensamente, intentando mirar dentro de él, pero me era imposible saber qué pensaba en esos momentos. ¿Por qué no hacía nada? ¿Por qué solo me miraba?

-Por favor…-le pedí.

Danny se acercó más.

“Por favor, que venga alguien, quien sea, me da igual. Carol, Harry, el camarero…incluso Peter. Por favor, que alguien lo detenga”-pensé.

Pero no apareció nadie, bendita de mi suerte.

Danny puso su frente contra la mía.

-Por favor…no te acerques más…- dije, suplicándole.

Él me miraba fijamente a los ojos, mientras que los míos descendían rápidamente a sus labios para luego ascender veloces y devolverle la mirada. ¿Qué miraba, qué buscaba mirándome así?

Apreté las manos con fuerza e intenté liberarme de nuevo, pero aunque usé toda la fuerza que poseía, no me moví un ápice.

Danny me tenía bien agarrada, no tenía donde huir, donde escapar. I had nowhere left to run.

Con el rabillo del ojo, busqué a la chica en busca de ayuda, pero esta se había dormido, estirada en el suelo cual larga era. Qué ayuda. Estaba sola.

Dirigí de nuevo el uso de mis cinco sentidos hacia Danny, que me seguía mirando. Aquella espera me estaba matando, aparte de las cosquillas que sentía en los brazos, ya que se me cansaban de estar en alto y la presión que Danny ejercía sobre ellos me hacía daño.

¿Pero por qué no hacía nada? ¿Por qué estaba tan quieto?

Se acercó más, se deslizaba hacia abajo, su nariz rozó suavemente la mía…

“Oh, no”-me susurré para mis adentros, mientras comenzaba a hiperventilar. Sin embargo, no me aparté de su trayectoria y dejé que me besara.

-Por favor…-dije, apartando la cabeza, pero él buscó mis labios y los encontró, acallando lo que iba a decir.

Se acercó más y me aplastó contra la pared. Molesta, aparté la cabeza, pero él no lo iba a dejar así. Volvió a buscarme y a encontrarme, aunque esta vez me mordió el labio, lo que me hizo sobresaltarme.

Danny bajó por mi barbilla y se trasladó a mi cuello…A MI CUELLO. Oh, no.

-Danny…Danny, no.-le dije, tirando de mis brazos, pero dándolo por imposible. Las piernas no me eran de gran ayuda, estaba completamente aplastada, emparedada entre Danny y la pared.

Danny me mordía ligeramente el cuello, no lo suficiente para hacerme daño, pero en cualquier momento podía darme el mordisco que acabaría con mi vida tal y como la conocía…si no me mataba.

Entonces, Danny mordió más fuerte y yo grité. Algo pasó en ese momento, porque Danny se apartó rápidamente de mí. Yo me eché la mano al cuello y me fui por patas de allí.

Me encontré con Carol, que me esperaba fuera de la discoteca, con Tom, Harry y Dougie, que, curiosamente, parecían completamente sobrios.

-¿Lo has encontr…? ¡Pero, ¿qué te pasa?!- me preguntó, alarmada, mi amiga.

No debía de tener buen aspecto. Me dolía la herida del cuello, me palpitaba el labio, me dolía el cuerpo por haber sido aplastado de aquella manera y a duras penas podía contener las lágrimas. Aunque no eran lágrimas producidas por el dolor físico, ya que lo que yo tenía herida era otra cosa.

-Sí, sí lo he encontrado. Está en el baño de las chicas.-se me quebró la voz a mitad de la frase.

-Pero…pero… ¿y tú qué…?-empezó Tom a preguntar.

-Me…me atacó.-dije. En ese momento, solté un sollozo, aunque me contuve.-Iba a morder a una chica y yo quería impedirlo…y acabó…y acabó atacándome a mí.

Tom, raudo y eficaz, se puso delante de mí.

-¿Qué iba a qué? ¡Pues haber dejado que lo hiciera!

-No podía, Tom. No podía dejar que eso pasara.

Tom se fijó entonces en la mano que tenía apretando la herida del cuello.

-¡¿Te ha mordido?!-preguntó, sorprendido.

Mis amigos, al oírlo, se alborotaron.

-S-sí.

-¡¿Por qué no nos lo habías dicho antes?!-me regañó Tom. Me sentía fatal. Que me regañara Tom era la segunda cosa que estaba en mi lista de “cosas que me hacían sentir como una mierda”.-Haber, déjame ver…-me quitó la mano con cuidado y contempló el mordisco.-Desde luego, te ha mordido con ganas, tienes aquí un buen bocado…

-Dougie, aléjate, vamos.-le ordenó Harry.

Harry estaba lleno y podía contemplar la herida con serenidad, mientras que Dougie, bueno…era mejor no tentarle.

Obedeciendo, se apartó y se quedó al margen.

Vi que Tom luchaba interiormente por mantener el control. Él era el que más tiempo llevaba sin comer y aquello parecía costarle bastante.

-Tom, tú también puedes irte si te sientes incómodo…-le dije.

-No, estoy bien. ¿Y tú cómo te sientes?

-No muy allá…pero gracias al cielo Danny se detuvo antes de beber nada…

-¿Hizo eso?-preguntó Tom.

-Sí. Despertó como de una especie de trance cuando grité, por el mordisco…

-Ahora se debe sentir como una mierda-dijo Harry.-Dudo que escuche a algún otro que no seas tú, Tom.

-Sí, debería ir a hablar con él.-respondió este.-Pero…-me miró.

-Estaré bien-le dije-Danny es más importante.

-Nosotros nos volvemos al hotel-dijo Harry.-Yo cuidaré de ella, Tom.

Tom asintió.

-Hablaré con Danny e iremos ambos.

Dicho esto, se dio la vuelta, dispuesto a entrar de nuevo.

-¡Tom!-le llamé. Este se giró se giró.- Dile a Danny…dile a Danny que lo perdono.

Tom sonrió.

-Eso lo ayudará.

Y se fue.

[POV Danny]

Imbécil. A mí se me podía designar perfectamente por esta palabra. Imbécil. ¿Pero qué diantres había hecho?

De poco me acordaba, hasta que había vuelto en mí de repente y me percaté de lo que estaba haciendo, aunque ya era tarde para lamentarse, el mal ya estaba hecho.

Pobre Cris, esta sí que no me la iba a perdonar y sus razones tenía.

De pronto, entró Tom en el baño.

-Danny, tío… ¿estás bien?

No respondí a su pregunta.

-¿Está ella bien?

-Un poco asustada y con un mordisco en el cuello…pero se recuperará.

Suspiré.

-Que susto, Tom. Yo…yo…me pensé lo peor.

-Pues no, Danny, menos mal. Por lo que ella nos ha contando, paraste un segundo antes de…

-Sí, no sé. Era como si antes no fuera yo y luego, justo en ese momento, tomara consciencia de todo.

-A eso se le llama estar “ebrio”.

-Sí, pero…

-Nosotros ya no estamos vivos, por lo tanto el alcohol no nos dura mucho en el organismo, por lo…

-Vale Tom, me hago una idea-volví a suspirar.-He metido la pata hasta el fondo, ¿verdad que sí?

-Pues…un poco, sí.

-Esta no me la va a perdonar.

-En eso te equivocas.-miré a Tom sin comprender.-Lo último que me dijo antes de irme fue que te dijera que te perdonaba.

-¿Qué? ¿De verdad? ¿Después de besarla y todo?

Ahora era Tom quién me miraba sin comprender.

-¿Qué hiciste qué?

-Sí, acabo de recordarlo. Iba a cenar-señalé a la chica del suelo-cuando apareció ella y lo evitó. Entonces yo la agarré, la puse contra la pared y... ¿a qué viene esa cara, Tom?

Tom me miraba raro, yo diría que hasta con inquina.

-Viene a que más te valdría ser más cuidadoso.-no sé por qué pero me daba que no era por eso.-Podríamos haber tenido un accidente.

-Tiene gracia que me lo digas tú.

-Al menos, yo no acorralo a mis amigas en el baño para…para comérmelas.

Nos miramos los dos un minuto sin decir nada.

-Uh, Tom, lo que pasa es que estás celoso…-Tom abrió la boca para replicar.-¡Celoso de que yo bese a otras! Creí que lo nuestro solo era sex…

-¡Vale, vale, cállate ya!-dijo Tom, riendo.- Recuerda que esto no tiene que ver conmigo, sino con Cris.

Oírsela mencionar a Tom me quitó la sonrisa de la cara.

-¿Dónde está ahora?-pregunté.

-Ella y los demás se han vuelto al hotel. Yo me quedé para hablar contigo. Cris estaba muy preocupada, más por ti que por ella.

-Pues volvamos. Creo que le debo una disculpa.

-¿Solo una?

[POV Cris]

Agarrada del brazo de Harry, volvimos al hotel. Harry subió conmigo a la habitación para ver qué se podía hacer por mi herida mientras Carol y Dougie se iban a jugar al futbolín o qué sé yo.

Una vez en el cuarto, Harry me hizo sentarme en una cama.

-Siéntate en la que prefieras.

-Potrearé la tuya, entonces.-dije mientras lo hacía.

Rió y se sentó a mi lado.

-Haber, déjame verte la herida.

Así lo hice.

-Desde luego, tenía hambre.

-Sí, eso no se le puede negar.-sonreí.

-Nada grave, te la desinfecto, tirita y listo.

-Gracias, enfermero Judd.

Rió.

Me quejé un poco cuando me dio agua oxigenada, pero por lo demás me porté como una campeona.

-Pues esto ya está.

-Muchas gracias, Harry, de verdad. No paro de daros problemas.

-Bah, no has hecho más que hacer que todo sea más divertido. Pero…¿y esto? ¡Te sangra el labio!

-¡Ah, esto!-dije, llevándome la mano a la boca- Danny me besó y me mordió…

-¿Qué te besó? ¿Danny? ¡Cuéntamelo todo!- Harry estaba muy emocionado, así que no quise hacerle de rogar y le conté hasta el más mínimo detalle.-¿Y te mordió, el muy animal?

Reí.

-Sí, mira, tengo la prueba.

Harry me miró la pupa.

-¿Quieres un poco de agua oxigenada en…?

-¡No!

-Vale, vale, solo era una sugerencia. Así que…tú y Danny, ¿eh? Pero si ya lo decía yo….¡no podéis engañarnos!

-Pero Harry, él estaba ebrio, eso no cuenta…. Cuando se está así se hacen cosas sin pensar…

-Bueno…sí y no. Después de todo… ¿no deberías estar enfadada? Pues lo has perdonado muy rápido…

-Ya te lo ha dicho, él no era consciente de lo que hacía.

-Podía haberte matado.

-O convertirme en uno de los vuestros.

-Conociendo a Danny, hubiera sido lo primero y ya eres de los nuestros.

-No, no de esa manera.

-Este no es un tipo de vida para ti.

-Oh, Harry, ¿de verdad tenemos que tener esta conversación tan de Crepúsculo? Ya sabemos que acaba ganando Bella…

-Sí, en la parte publicada. Seamos honestos, ahora no nos gustan las tragedias. Si ese libro hubiera acabado mal, no hubiera vendido ni la mitad…

-Vale, pero yo sé lo que quiero.

-Y… ¿qué es?

Iba a contestarle cuando Danny y Tom entraron por la puerta.

Por un momento, los cuatro nos quedamos en silencio, observándonos.

Harry se levantó y se puso al lado de Tom.

-Ven, Tom, dejémosles solos. Tienen que hablar.

Tom asintió y ambos salieron por la puerta, dejándome allí, sola, con Danny.

-Siéntate, si quieres.-dije, señalando el sitio que había dejado libre Harry a mi derecha.

Sin dejar de mirarme, así lo hizo.

Nos observamos durante un rato, sin hablar. Al fin, él rompió el silencio.

-Sigamos fingiendo que no fue nada.

-Porque no lo fue, Danny. Tengo un mordisco superficial que…

-Sabes que no me refiero a eso.

Me quedé descolocada.

-¿Entonces a qué…? ¡Ah, ya entiendo! No tiene importancia.

-Sí, sí que la tiene. Te besé.

-No tiene importancia.-insistí.

-E intenté…intenté matarte.

-No tiene importancia.

-¡Oh vamos Cris! ¡Ambos sabemos que sí que la tiene!

-Lo único que tiene importancia es que ojalá hubieras sido consciente en todo momento…

Se me quedó mirando.

-Me quieres.-no era una pregunta. Le miré, pero no respondí.-Pero no me lo dices… ¿por qué? ¿Es por Tom?- aparté la vista de él y me centré en mirar la pared.-Es eso, ¿verdad?

-Para mí esto es muy difícil, Danny.

-¿A qué te refieres con “esto”?

-Pues a todo.

-Explícamelo, por favor.

-Aún no puedo.

-¿Entonces cuándo?

-No lo sé.

-¿Y por qué no me dices lo que quiero oír y ya está? Soy Danny, vamos, no puedes engañarme.

-Precisamente por ser Danny puedo hacerlo. Ay-dije, molesta- ¿Por qué siempre tenemos que salir regañando? Me gustaría estar de buenas contigo.

-Y a mí.

-¿Sí? Ya lo demostrarte antes, abandonándome a mi suerte por una cabina de DJ…

-Sabes lo mucho que me gusta.

-Sí, pero me hubiera gustado que me avisaras. Solo eso. Y después podrías haberte ido tan feliz a…eso.-me levanté.

-¿Adónde vas? Aún no he acabado de decirte todo lo que tenía que decir.

-Pues yo sí he acabado y me apetece estar con Tom, por lo que voy a ir a buscarlo.

-No te vayas, por favor.

Estaba con un pie fuera de la habitación cuando dijo eso. Me giré y lo miré. Allí estaba, sentando en una cama, mirándome lastimeramente, el ídolo entre mis ídolos, al ser que idolatraba y amaba por encima de todas las cosas/personas…menos una.

-Contigo me parece que ya he estado bastante.

Cerré la puerta tras de mí. Pobre, no quería haberle dicho eso.

Pero verdaderamente tenía unas ganas tremendas de Tom, le necesitaba en aquellos momentos más de lo que podía imaginarme.

Lo busqué casi con desesperación hasta que di con él y con Harry, que estaban fuera, en el jardín.

-Eh-dije, a modo de saludo. Me esforcé por sonreír.

Ellos se giraron para mirarme.

Ver el rostro de Tom bañado por la luz de la luna, lo cual solo lo hacía más hermoso, era mucho más de lo que yo podía soportar esa noche.

-Cris, ¿qué tal con Danny?

-Sí ¿habéis vuelto a besar…?-Tom le pegó un codazo a Harry y este se calló.

-No sé qué voy a hacer con él.-respondí-Parece imposible que nosotros podamos llevarnos bien, además…me apetecía estar contigo.-dije, mirando a Tom.

-¿Conmigo?-.preguntó este, extrañado.

Ahogando un sollozo, asentí con la cabeza y extendí los brazos hacia él. No tuve que esperar mucho para sentir su cuerpo contra el mío, sus brazos rodeándome con delicadeza, su cálido aroma y la seguridad que todo él me ofrecía.

-Creo que iré con Danny. Quiero enterarme de todo.-dijo Harry.-Os veo arriba.

Y se fue.

-Oh, Tom.

-¿Sí?

-¿Te he dicho alguna vez lo guapo que estás bajo la luz de la luna?

Rió.

-Desvarías.

-No.

-¿Qué te ha dicho Danny?

-No quiero hablar de él.

-Como quieras.

Suspiré, relajada. Verdaderamente, estar con Tom era muy diferente de estar con Danny. Mientras que uno me crispaba los nervios, el otro me hacía sentirme totalmente segura y agusto.

-Tom.

-¿Hum?

-¿Podrías no dejar de abrazarme? Mientras lo hagas, no me sentiré vulnerable.

Alcé la cabeza para mirarle y le planté un beso en la mejilla.

-Cla-claro. Sabes que conmigo no tienes nada que temer.

-Moltes gracies. ¿Es así…no?

Esta vez reímos los dos.

Algo apareció de pronto y me asustó. Grité con fuerza y me agarré a Tom como si no hubiera mañana.

-Cris, que solo soy yo.-oí decir a Dougie.

Le miré y, en efecto, era él. Me dieron ganas de darle un soberbio guantazo por estropearme aquel momento con Tom pero me contuve por respeto a mi amiga.

-¿Qué hacéis aquí?-nos preguntó.-¿Y qué hacéis tan abrazados?

Tom abrió la boca para contestarle, pero yo hablé antes.

-¿Y qué has hecho tú con Carol?

-Estamos jugando al escondite.

-¿Qué? ¿A estas horas?

-Sí, no me es muy difícil verla ya que la oscuridad para mí no es un problema y como huele tan bien, pues…

-Bueno, pues síguela buscando.

-Ahora, pero antes…¿has hablado con Danny?

-Sí.

-¿Y?

Negué con la cabeza.

-Menudos que estáis hechos…-en ese momento, se movió un arbusto.-¡Carol!-gritó Dougie, entusiasmado, tirándose contra el arbusto.

-¡Vale, ya me pillaste!-dijo mi amiga, saliendo del arbusto.

-Soy muy bueno jugando a esto.

-¡Sí! ¿Seguimos jugando?

-¿Pero no haréis cosas malas en la oscuridad?-pregunté, inocentemente.

Tanto ella como Dougie intentaron lincharme, pero Tom me sirvió de escudo humano y a él, como es sagrado, pues no le tocaron.

Dejamos a esos dos “haciendo cosas malas” en el jardín y fuimos a dar una vuelta.

-¿Puedo cogerte de la mano?-le pedí.

-¿Por qué no ibas a poder?-preguntó, tendiéndomela. Yo le cogí la mano con entusiasmo y las balanceé adelante y atrás.

-Me gusta pedir permiso antes.

Rió.

-Tom…no quiero alarmarte, pero…

-¿Pero?

-Es el brazo.

-¿Te duele?

-No, no me duele. Es eso. Antes… con lo de Danny… moví los dedos perfectamente y no me dolió nada…

-Pero…

-Y la escayola me molesta. ¿Crees que podrías…romperla?

-¿Y si te rompo el brazo?

Reí.

-No harás eso. Vamos, por favor, inténtalo.

-Creo que es mejor que veas al médico antes de…

-Mañana iré, lo prometo. Pero me molesta y no me he quejado un solo momento. Por favor. ¿Tú sabes lo que es que te pique el brazo y no poder rascarte? ¡Un suplicio!

Rió.

-Está bien. Dame el brazo.

Se lo tendí.

-Todo tuyo.

Lo agarró.

-Allá voy.

-Sin miedo, Tom.

Apretó y la escayola se rompió fácilmente.

-¡Por fin, aire fresco!-agité el brazo en todas direcciones, feliz.-¡Gracias Tom!-dije, abrazándole.-¡Ya puedo abrazar a alguien decentemente!

Tom rió.

Volví a cogerle de la mano y seguimos andando.

-Pero es raro… se supone que estaba roto y…

-No le des más vueltas, Tom. Mi brazo está bien, acabas de verlo.

-Sí, pero sigo pensando que será mejor que vayas al médico.

-Como quieras, iré mañana.

-Yo te acompañaré.

-Tom, en serio… no puedo creerlo. Eres tan…tan… no tengo palabras para ti. Te debo tanto.

-Yo te debo la vida.

-Ya me has recompensando, aunque…-me paré en seco.-Quizá quiera algo más.

-¿Qué es?

Me puse de puntillas, ya que él era bastante más alto que yo y le besé. Esperé que me apartara o alguna reacción negativa por su parte, pero no fue así. Me abrazó y yo le pasé las manos por el cuello. Me sentía bien, como si hubiera soltado algo que llevara mucho tiempo metido dentro.

Cuando le solté, no sabía que decir.

-Ups…lo…lo siento, Tom. No sé que me ha pasado. No te enfades.

Este río.

-¿Por qué iba a enfadarme?

Me encogí de hombros, inocentemente.

Volvimos de la mano al hotel. Iba contenta, muy contenta, aunque rara, ya que no sabía cómo habíamos quedado Tom y yo después de…eso.

-Tom…

-Dime.

-¿Puedes dormir hoy conmigo?

Me miró y sonrió.

-Claro que sí.

-¡Gracias!

Le di un beso en la mano que llevaba agarrada.

Entramos en la habitación.

Dougie y Carol jugaban a tirarse sobre Harry y Danny les tiraba cojines, aunque no sé con qué fin.

Al vernos entrar, pararon de matarse y nos miraron. Reparé entonces en que seguía llevando la mano de Tom agarrada.

Miré a cada uno de los allí presentes.

Dougie nos miraba con cara de no entender un pimiento, Carol no lo creía, Harry se estaba preguntando qué demonios significaba aquello y Danny… su cara era un poema.

-¿Qué pasa? ¿Nadie tiene ganas de dormirse hoy?-pregunté.

-Es verdad. Vamos a dormir.

-¡Qué tiempos aquellos en los que yo dormía!-suspiró Dougie. Nos reímos de él.

Todo el mundo nos pusimos los pijamas. Harry dormía en la cama del medio (¡por una vez en su vida!), Danny en la de la izquierda del todo, Carol y Dougie en su súper sofá cama y nosotros dos en la de Tom.

Tom se tumbó y yo corría a acurrucarme junto a él.

-No roncarás, ¿verdad?-me preguntó.

Reí.

-No, ¿roncas tú?

-Tampoco.

-Menos mal.

-Bueno, que apago las luces.

-Que malo Harry, que nos apaga las luces.

-Ya te daré lo tuyo, Dougie más tarde.

-Uhhhh-dijimos todos.

-¡Yujú!-dijo este, antes de que se apagaran las luces.

Cuando me vi envuelta en la oscuridad, pensé en lo que había hecho ese día. Danny. Tom. Danny. Tom. Danny. Tom.Danny…

Me moví y abrazacé a Tom. Este me abrazó también y así me dormí.

sábado, 1 de octubre de 2011

~Capítulo 19~

[POV Danny]

Harry, en un parpadeo, se colocó frente a mí, con las manos en alto, intentando detenerme.

Abrió la boca para decirme algo pero en ese momento se oyó un disparo. De su boca no salió ningún sonido.

Parpadeé de nuevo y Harry, con una mueca de sorpresa, cayó de rodillas al suelo.

Oí detrás de mí a Cris gritar, o quizás fuera Carol… o puede que ambas.

Miré al hombre, el cual sostenía la pistola humeante que había disparado a mí amigo, le miraba con terror.

De pronto, se dio la vuelta y echó a correr.

Hice un amago de salir a perseguirlo pero Harry se levantó y, emitiendo un grito, saltó y atrapó al hombre, que gritaba todo tipo de barbaridades.

Algunas decidí guardarlas para mi uso personal.

-¡Danny!-me gritó entonces Tom-¡Párale!

-¡Ya voy yo!-gritó Dougie, que pasó ante mí con una rapidez envidiable.

Estaba seguro que de que él era, con seguridad, el más rápido, al igual que Harry era el más fuerte, Tom, indudablemente, el más zampabollos y yo…el más Danny.

¿Qué hacía yo pensando en esto en una situación como aquella?

Observé a Dougie.

No intentaba detener a Harry, al contrario, Harry intentaba apartarlo del hombre porque Dougie intentaba comérselo con una voracidad increíble.

-¡Tom!-le llamé.

-Who you gonna call? Tom Fletcher!-dijo este, al ritmo de sus queridos Ghostbusters mientras se posicionaba a mi lado.

-Tom, ¿podrías dejar tus frikadas a un lado por un momento, por favor? Esto es serio.

Parecía mentira que fuera yo quién tuviera que pedirle a Tom que se centrase, ya que normalmente (por no decir siempre) era al revés.

-Vale.

Dougie empujó a Harry y le hincó los dientes al hombre en el hombro, manando la sangre de la herida y poniendo a Dougie aún más frenético de lo que estaba.

-Tenemos que pararle o se volverá salvaje.

-¿Más de lo que ya era antes?-Tom asintió.-Entonces vamos.

[POV Dougie]

Corrí hacia Harry para pedirle que dejara en paz al hombre. ¿Y qué si le había disparado? Seguramente, el hombre había pretendido intimidarnos con el arma y al ver a Danny abalanzarse contra él se había asustado y se le había disparado por accidente.

No tenía por qué ponerse así, esas cosas pasaban. Y él, de todas formas, no podía morir.

Golpeé a Harry en el hombro con fuerza.

-¡Harry, para!¡Déjale en paz!

Harry me ignoró o bien no me escuchó.

Volví a golpearle.

-¡Harry joder para!

Esta vez sí que giró la cabeza y me miró. Tenía toda la cara empapada de sangre, así como la camiseta.

Entonces, me llegó el olor.

Sangre.

Me llegó el delicioso olor de la sangre.

Estaba ahí, tan cerca, tan sumamente cerca de mí… Solo tenía que cogerla.

Pero no quería. ¿O sí?

Miré a Harry con desconfianza, mientras pasaba la lengua por los colmillos, relamiéndome.

No quería compartir aquella sangre con Harry.

Me daba igual que el hombre le hubiera disparado a él, es más, me daba igual el hombre o lo que hubiera hecho, solo quería su sangre.

Empujé a Harry con todas mis fuerzas para apartarlo del hombre, pero Harry no lo soltaba.

Me empujó a mí, pero no me moví.

Me acerqué rápidamente y le clavé los dientes en el hombro a aquel hombre, y noté cómo la sangre brotaba de la herida y entraba en mi boca.

Notaba su delicioso sabor y su dulce calor reconfortante que me encendía por dentro.

Entonces, unas manos me agarraron y me apartaron del hombre.

-¡No!-grité, resistiéndome.-¡Dejadme comer!

Intentaba desasirme por todos los medios, pero Danny y Tom me agarraban con fuerza.

Soltaba dentelladas al aire, totalmente ciego por la sed. No podía pensar en otra cosa.

Tom y Danny me empujaron hacia atrás y se pusieron de escudo para evitar que viera la escena pero yo no la veía…yo la olía.

En ese momento, sentí otras manos que me aferraban de los brazos, aunque apenas sin fuerza comparadas con las de mis amigos.

[POV Tom]

Las chicas habían agarrado a Dougie, que se giró para mirarlas.

Bien. Supuse que al ver a Carol, Doug volvería en sí…pero no fue así.

Dougie echó los brazos hacia atrás con muchísima fuerza y las chicas salieron despedidas varios metros hacia atrás.

-¡Joder, qué bestia!-exclamó Danny a mi lado.

No quise decirle que normalmente él era igual o peor.

Fui hacia Dougie y lo agarré del cuello.

-¡Vuelve…en…ti…joder!-cada una de mis palabras iba acompañada de una bofetada.

Finalmente, las pupilas de gato desaparecieron de los ojos de mi amigo y este volvió a ser normal. (Si es que lo había sido alguna vez…)

-Eh…Tom…¿qué pasa?-me preguntó, atontado.

-¿Qué qué pasa? ¡Pues eso pasa!-dije, señalando detrás suya, donde aún seguían las chicas, tiradas en el suelo de cualquier manera.

-¡Ala! ¿Y he sido yo?

-¡Tú solito, sí!

-¡Dios!-salió corriendo y se posicionó a su lado-¡Lo siento tanto, de verdad…!

-Bah, no pasa nada-dijo Carol mientras Doug la ayudaba a levantarse.

-Sí, Doug, no pasa nada. Si salir volando es nuestro hobby…-dijo Cris.

Fui a ayudarla, ya que nadie lo había hecho.

-Muy caballeroso de tu parte, Tom, gracias.

-Un placer.

-¡ES MI JODIDA PRESA!-gritó Harry.

Todos giramos la cabeza.

Danny había ido a tratar de detener a Harry, pero este no estaba por la labor.

Nos acercamos todos con cuidado.

Carol le hizo taparse la nariz a Dougie para evitar que oliese.

Le gritamos todos a la vez a Harry que parase e incluso Cris le pegó con el brazo escayolado, pero nada, no paró hasta terminárselo entero.

Cuando eso pasó dejó caer el cuerpo inerte al suelo y se levantó.

Lentamente se giró hacia nosotros.

-Este no es nuestro Harry-dijo Cris encogiéndose tras Danny.

-Sí, nos lo han cambiado.

Harry estaba totalmente cubierto de sangre y respiraba con fuerza.

Cerró los ojos y relajó los hombros. Cogió aire, lo soltó y abrió los ojos.

-Ya podemos irnos-dijo.

-¿Y qué pasa con él?-pregunté, señalando al hombre sin vida tirado en el suelo.

-Ah, es verdad, se me olvidaba.

Lo cogió y lo metió de cabeza en un contenedor de basura que por casualidad allí había.

-Solucionado, vámonos.

Ninguno se atrevió a discutirle.

Caminamos hacia el hotel,observando siempre a Harry, que iba delante de nosotros.

Nos preocupaba que alguien pudiera verlo así, cubierto de sangre, pero se veía que a él no le importaba lo más mínimo.

Cris no se movía de detrás de Danny, mirando todo el rato a Harry, como si temiera que e cualquier momento este se diera la vuelta y se lanzara contra ella.

Dougie iba mirándose los pies, mientras comentaba apenado lo que había ocurrido.

-Pero Dougie, no te culpes más, si esto es vosotros es normal…-le dijo Carol.

-En ellos, pero no en mí.

Finalmente, llegamos al hotel. Fue toda una suerte que no hubiera nadie por allí en aquellos momentos.

Subimos todos a la habitación y Harry fue a ducharse.

Creo que fue la tercera vez ese día.

-¿A qué vienen esas caras tan largas?-preguntó, después de salir pulcro de la ducha.

-¿A ti qué te parece?-inquirió Danny.

-¿Es por lo del hombre ese?

Asentimos.

-Tuvimos miedo, Harry.

-Ese no eras tú.

-Parecías poseído.

-Parecías…parecías malvado.-le dijo Cris, que seguía cerca de Danny.

-Oh, bueno…-hizo una pausa.-No volverá a pasar. Siento haberos asustado. Lo siento.

Aceptamos sus disculpas.

-Bueno…¿qué? ¿Salimos?-preguntó, entusiasmado.

-¿Qué? ¿Otra vez?

-Claro, ¿por qué no? Esto solo ha sido una tontería, no tiene por qué amargarnos la noche.

-¿Vosotras queréis salir?-pregunté a las chicas.

-Sí.

-¡Siempre!-gritó Cris, entusiasmada también.

Empezaba a preocuparme. Tanto tiempo con Danny…se le empezaba a pegar algo de él…y no precisamente lo bueno.

Olvidando lo sucedido anteriormente, salimos todos del hotel y dimos un par de vueltas hasta llegar a una discoteca que tenía una guitarra en el letrero.

Decidimos entrar, ya que no teníamos nada que perder.

-Uy, qué bien…Voy a ser la más moderna bailando con esto.-dijo Cris, señalándose la escayola.

-A mí me gusta.-dijo Danny.

-Pues te la doy, si quieres.

-¿Dónde hay que firmar?

Nos reímos y entramos.

En la entrada nos dieron pulseras fluorescentes.

-¡Eh, miradme!-gritó Harry.

Todos lo hicimos.

Harry se había puesto las pulseras fluorescentes en los orificios de la nariz y le colgaban cuales mocos de colores y también se había puesto alguno en las orejas.

Nos reímos de él y echamos un vistazo a la disco que se extendía ante nosotros.

Ambientada en los 80, con su suelo que cambiaba de color estilo “Fiebre del sábado noche” y su bola típica en el techo.

Nos molaba.

Había gente, aunque no la suficiente para alarmarse.

-¿Queréis algo de beber?

-Yo…

-No, Harry, tú ya has bebido bastante.-le dijo Danny.

-¡Eh!

Volvimos a reírnos de él.

-Nosotras sí.-dijo Carol.

-Nosotros si eso más tarde.

-Pues vamos nosotras, Cris.

-Pues vamos, si es lo que toca.

[POV Cris]

Dejamos a los chicos en la pista peleándose por las pulseras de colores y nos encaminamos hacia la barra que había.

El camarero nos dijo un adjetivo en inglés que no supimos identificar y después nos preguntó qué queríamos.

Iba a contestarle que dos Coca-Colas cuando alguien me interrumpió.

-¿Podríamos invitaros a algo?

Giramos la cabeza, para mirar al que había osado dejarme con la palabra en la boca.

Era el típico chulo de discoteca, con sus típicos amigos chulos de discoteca. Estos tíos nunca iban solos. Apostaba mi brazo sano a que se llamaba Peter.

-Emm…no,no, gracias.-le dijimos y seguimos a lo nuestro.

El camarero nos había abandonado y atendía a otros.Traidor.

El supuesto Peter (si es que los hay en casa esquina) me agarró de la mano.

-Venga, vamos, solo una copa…

-¡Hemos dicho que no!-dije, intentando soltarme sin resultado con un gesto de enfado.

-¿Paso algo?

Detrás nuestra oía la voz de Danny que, como de costumbre, acudía al rescate sin ser llamado. (O quizá sí que lo fuera…)

El chaval fue a contestarle algo, pero entonces apareció Dougie.

-¿Qué me he perdido?

Ninguno dijo nada.

Entonces Danny se percató de que el chico tenía secuestrada mi mano.

-¿Le devuelves su mano? Gracias.-sin esperar respuesta, Danny avanzó y me liberó del absurdo agarre.

El chico fue a decir algo, pero tanto Danny como Dougie le miraron amenazadoramente.

Él y sus amigos, con un gesto de desprecio, se fueron sin decir palabra.

-¡Con vosotras hay que tener un cuidado…!-dijo Dougie, mirándonos a las dos.

-A mí no me mires que yo solo quería una Coca-Cola.-le dije.-Pero ya se me han pasado las ganas.

-Quizá más tarde.-dijo Danny.

-Quizá coincidí con él.

-¿Quieres bailar?-le preguntó Dougie a Carol.

-¡Sí!-respondió esta excesivamente entusiasmada.

Danny y yo cuchicheábamos por lo bajo.

-Ni que ya le hubiera dado el “Sí, quiero”…

-Es verdad.

Y nos reímos.

-Y bueno…¿quieres bailar?-me preguntó.

-¿Contigo? Hum…-puse cara de meditarlo profundamente.-¡Sí, quiero!

Empezamos a reírnos y le di una mano. (La única que me quedaba disponible)

-¿Amigos?

-Amigos.

Y siendo amigos nos encaminamos a la pista camaleón, que ahora pasaba de verde a azul.

Carol y Doug ya estaban en ella, dándolo todo bailando y Tom y Harry bailaban una especie de vals improvisado al ritmo de su propia música.

Llevábamos tres bailes cuando se acercó el camarero, que me volvió a decir el mismo adjetivo de antes y algo más. Pues si no lo había entendido antes no lo iba a hacer ahora,

-¿Qué es una hot ride?-le pregunté a Danny.

-Es…pues…

-Mira, mejor no saberlo.

Pero el camarero me seguía hablando, cual mosca cojonera.

-Joder Danny…¿me puedes decir qué demonios quiere?

Danny atendió a las palabras del camarero, que serían de todo menos sabias.

-Que bailes con él.

-¡Oh!-me giré hacia el camarero.-Sorry, but I´m good with he. Maybe another day.

Y el camarero despechado se fue, al fin.

-Si ya lo decía Dougie, que con vosotras hay que tener un cuidado…

-Es por la escayola. Es guay. La escayola mola.

-¿Sólo la escayola?-esbozó una sonrisa.

-¡Tienes razón! Las firmas de la escayola la hacen más especial y molona.

Danny rió.

-Yo me refería a ti.

-¿Qué yo molo? ¡Já! Ni en mis mejores sueños. Sin esta escayola, yo no sería nada.

Danny reía.

En ese momento, nos pusieron GreaseLightning y, todos corriendo y riendo, nos pusimos en fila bailando el tan famoso baile.

Digno de mención es el momento en que Dougie le metió a Harry el dedo en el ojo.

Por petición de Dougie, nos pusieron “My heart will go on”, aunque remezclada con una chica que pagaba gritos y nos daba miedo. Lloramos de risa cuando Tom y Danny interpretaron el famoso momento de la película Titanic de “Si tú saltas yo salto, Jack” y situaciones por el estilo.

Empezó a sonar la canción de Dity Dancing, aunque mucho más rápida y con lo que parecía la voz de Pitbull por debajo.

Tom me elevó por el aire y yo reí cual estúpida colegiala.

Danny y Harry bailaban muy acarameladitos y Carol y Doug más de lo mismo.

Sonó entonces la canción de “Ghost”, aunque mezclada con lo que parecía un loro dando voces subido en una moto.

-¡A mis brazos, Harry!-exclamé.

Bailamos juntos esa canción mientras Tom bailaba con Carol y Danny con Dougie.

Cuando sonó la de Ghostbusters (fue por petición mía y de Carol), Tom se nos volvió loco. Bailaba como no había bailado en su vida y la gente se apartaba de su lado por miedo a recibir una patada o algún que otro puñetazo.

Se le veía feliz, dándolo todo solo en la pista. (Había conseguido espantarlos a todos) Cuando se acabó la canción, retornaron.

Sonó pues, una canción harto conocida por nosotros.

-I wanna know your name…!-gritamos Danny y yo.

Los dos nos volvimos locos saltando y dando palmas, mientras Tom saltaba ( bastante más alto que nosotros, la verdad) detrás nuestra, poseído por la música.

-Ahora sí que me apetece beber algo.-dijo Danny.-Algo con alcohol.

-¿Vosotros podéis emborracharos?-le pregunté.

-No sé, pero pienso averiguarlo esta noche.

Entonces sonó Beat it remezclada con Thriller y se nos olvidó que teníamos sed.

Cuando acabó, volvimos a recordarlo.

-Ya voy yo-dijo Danny, perdiéndose entre la multitud. Pobre, no confiaba en mí. Bueno, yo tampoco lo hacía.

Divisé en la diversidad al Peter de antes no muy lejos de mí y decidí huir y refugiarme tras Harry que bailaba solo.

-¿Y Tom?-le pregunté.

-Ha ido a por algo de beber.

-Ah, ¿pero aún tienes sed?-bromé.

Rió.

-Yo siempre tengo sed.

Hice ademán de apartarme de él con lentitud.

-¡Pero no ese tipo de sed!

-¡Ah, vale!

Y ambos reímos.

Entonces apareció Tom con dos bebidas, una en cada mano, y haciendo equilibrios con otra.

-Toma-dijo dándole una a Harry-Y esta es para ti.-dijo, dándome otra.-Me la dio Danny.

-¿Dónde está?

-Ha ido a la cabina de DJ.

-Vamos, que me ha abandonado en la miseria…

-Pues sí, podría decirse así.

Tom, como siempre, tan sumamente comprensivo.

-¿Y ahora con quién bailo yo?-pregunté, mientras daba un trago a la Coca-Cola.

-Conmigo.-dijo Tom rápidamente.

-¿Y entonces quién baila conmigo?-dijo Harry, con voz de pena poniendo ojitos.-¡Yo siempre solo!

-Podemos bailar los tres, Harry.-le dije.

-¿Si?

-¡Claro! ¡Donde caben dos caben tres! O al menos eso decimos allí en España…

Y más contentos, nos pusimos a bailar.

De vez en cuando pisaba a Tom y a Harry, pero si les importaba, no decían nada.

Danny nos saludó desde la cabina, muy contento.

-No, si con este no hay remedio…

-Es verdad…

-Espero que nos ponga un repertorio bueno…

-Sigue soñando, Tom, sigue soñando…

Después de un rato, Danny volvió.

-¿Qué? ¿Ya te cansaste?-le preguntó Harry.

-No, me echaron.

-Porqué no nos extraña…

-Me abandonaste.-le acusé.

-No te abandoné, te dejé por un breve período de tiempo.

-Ya…-agarré a Tom y a Harry.-Suerte que tengo a estos dos caballeros, que si no…

-Eso, Danny.

-Nosotros somos caballeros, tú no.

-Yo también quiero ser un caballero.-dijo Dougie, entrando en la conversación de repente.

-Tú con Danny, so plebeyo.-le dijo Tom.

Empezó pues una conversación puramente medieval entre ellos.

-¿De qué hablan?-me preguntó Carol.

-Vete tú a saber…-le respondí.

Al final, todos debieron acabar siendo caballeros, porque se acabó la conversación. Aumentó la música, los bailes y, con ellos, el número de bebidas que ingerían.

-No puede ser…

-¡Están borrachos perdidos!

-Pero…¿cómo puede ser que ellos…?

Carol y yo desistimos de entender nada. Simple y llanamente, estaban los cuatro pedo.

Tom empezaba a pegar golpes a Harry y se reía.

-Pegar es…divertido.-decía.

Dougie daba vueltas sobre sí mismo en medio de la pista y Danny estaba rodeado de un número considerable de chicas y les estaba contando algún que otro cuento para impresionarlas.

Fruncí el entrecejo.

A mí me abandonaba por una cabina de DJ y con esas…esas…bah.

Tom finalmente desistió de pegar a Harry y se sentó en la barra. Decidía que desde allí tenía buenas vistas.

-Es hora de irnos, venga, va.-dije, mientras le tiraba del brazo.-Vámonos ya, Tom.

-Vale.-saltó de la barra y se tambaleó. Le agarré más fuerte.

Carol vino arrastrando a Dougie y a Harry, los traía a cada uno de una mano.

-¿Y Danny?-la pregunté.

-No sé, creía que lo tenías tú.

Ni que Danny fuera un cromo o un sello que yo pudiera tener.

Miramos alrededor, pero Danny no estaba por ningún lado.

Las chicas con las que había hablado seguían ahí, pero él no.

-¿Dónde habrá podido ir?

-Muy lejos no, eso seguro…

-Toma-le tendí el brazo de Tom.-Sújetalo tú. Voy a buscarlo.

Me encaminé en su búsqueda. Miré debajo de un sillón que había, detrás de las sillas, por la cabina de DJ pero nada.

Decidí buscar en los baños, pero no sé para qué querría estar en uno sino lo necesitaba. Miré en el las chicos.

Había un tío tirado en el suelo que me dijo algo obsceno cuando metí la cabeza, pero nadie más.

Decidí mirar en el de las chicas, que no estaría allí, pero había que mirar por si alguien lo había visto.

Abrí la puerta y me llevé las manos a la boca.

-Dan…Dann…¡Danny!- dije.

Este estaba con una chica. Giró la cabeza hacia mí cuando pronuncié su nombre. Me miró profundamente con sus pupilas de gato.